9 oct. 2013

Kaleidoscopio

Os acordáis del caleidoscopio?: sí, ese pequeño artefacto totalmente insignificante por fuera  y absolutamente fascinante por dentro; ese cilindro que nos abría un mundo de formas, colores y simetrías caprichosas, equilibradas, siempre en orden y siempre rozando el caos. Me resultaban sorprendentes y maravillosos.  

Debió de ser por eso que desde que entré en mi tienda de telas y la vi me atrajo de forma irremediable: sus círculos concéntricos y sus flores repetitivas semi-geométricas, me recordaban las formas que nos mostraba ese tubo mágico. En este caso no había colores, sólo un fondo blanco estampado en gris plomo.

El tejido de una licra muy suave, con un tacto verdaderamente agradable. Era un retal no demasiado grande y me lo llevé sin pensar más. Estuvo algún tiempo guardado y después de descartar a las niñas (para quienes prefiero tejidos más naturales), y a la mamá de las niñas que no parecía decidirse, me lo adjudiqué. 

Quería hacerme este vestido del nº 3 de la revista Moda de Pasarela, de Simplicity. Me faltaba tela de largo, así es que le puse una licra a contraste en color morado en toda la parte inferior.














Lleva unos pliegues formando un drapeado en la parte izquierda, por lo que la franja morada sube en esa misma medida siguiendo la estructura del patrón. 

Como iba más que justa de tela, el interior de los bolsillos también los puse a contraste, así como las vistas de escote y mangas, y aproveché para dejar un pequeño ribete, que le dan un asomo de morado.



La manga y el escote
  
El drapeado


El escote me ha quedado con un pelín de holgura porque -ahora he descubierto- los patrones de Simplicity son más bien grandes. Seguramente unas pinzas del escote hacia el pecho lo hubieran resuelto, pero no lo calibré bien.

Le he añadido bolsillos en las costuras laterales -que no llevaba el modelo original- porque, aparte de que me gustan y me resultan muy útiles, funcionan muy bien en los vestidos rectos, al aportar una mayor sensación de amplitud en la zona de la cadera.

Los bolsillos...
Es un vestido super-cómodo, que aguanta toda una jornada de trabajo sin inmutarse; o un largo viaje en coche sin que se deforme: “indesmayable”, como aquellas medias que se anunciaban hace años.


Lo puedes llevar informalmente con unas simples sandalias, y con zapato más alto para vestir un poco más, o con un "bolerito" para ir de paseo o al cine, como en mi caso.

Fácil de lavar y planchar. Un vestido todo-terreno.

Por cierto, la película Gravity, me encantó, muy recomendable.

  
Sujetando los cuadros



 
Con bolero
Luces y sombras
NOTA: La sesión fotográfica, en domingo por la mañana, al salir del cine de uno de esos centros comerciales muy grande, muy nuevo, que parecía la metáfora de lo que se están convirtiendo algunas de las infraestructuras de este nuestro país: muy grandes, muy nuevas... y vacías.