4 oct. 2013

Suave como la seda

¡Me gusta mucho la seda!, bueno como a casi todos, supongo… ¡lástima que sea tan cara y su mantenimiento tan delicado¡

Pues esta seda que hoy os enseño, de satén de bastante buena calidad, forma parte del bouquet de telas que compré en el Marché Saint-Pierre, (del que ya comenté aquí hace unos días). Una auténtica ganga: tres metros de esta preciosidad por sólo 60 euros en total. No me lo pensé dos veces, aunque no tenía ni idea del destino que le daría. 

El año pasado decidí utilizarla en un vestido para asistir a la boda de mi sobrino Pablo. Por entonces no sabía cómo trabajar la seda desde el punto de vista de la costura: no sabía que debía cortarse sobre una superficie no rebaladiza, que necesita un tipo de aguja de máquina especial, y que resulta sumamente delicada de coser, de planchar… 

Como la ignorancia es muy atrevida, me lancé: lo corté sobre la mesa de madera de mi comedor y, efectivamente, la tela parecía tener vida propia… Me hice un vestido con cortes princesa, sin más, y para el escote pensé en alguna plumita o similar. El estampado de la tela no necesitaba más adorno. 

Lo cosí con la aguja de coser normal, descosí más de una vez, lo planché con las cautelas más elementales, en fin creo que el tejido aguantó con bastante estoicismo -efectivamente era resistente- y, aunque tuve que hacerme un montón de pruebas, -siempre ocurre cuando coso para mí-, debo decir que pude llevarlo a la boda “con cierto éxito de público”. Llevaba otro alternativo por si ocurría alguna desgracia (léase un reventón de costura, un descosido inapropiado, una mancha inoportuna, o…, o…, o…). Pero nada de esto ocurrió.

Bueno, a lo que vamos, como utilizar estampados grandes hace que se desperdicie mucha tela, me quedaron algunos trozos de considerable tamaño, que tenía guardados esperando la ocasión. Este verano decidí que había llegado su hora, y me hice esta blusa del Burda de abril, que ha sido tan  repetida, porque queda muy bien y es bastante sencilla de coser. 


Le hice algunas modificaciones: me gustaba un poco más entallada en las costuras laterales y le introduje dos cortes en la espalda (por necesidades de acoplamiento de los restos del tejido), formando cuatro cuadrantes: dos a modo de canesú y dos en el cuerpo. De paso, el corte vertical me sirvió para entallarla un poquito más. Eso sí, por más vueltas que di a todos los trozos de tela  no conseguí que el estampado de las cuatro piezas pudieran quedar armónico, hay una que rompe la simetría.


Aun así, el resultado me gusta. Eso sí, cada vez que me la pongo, sesión de tintorería…

Con la luz del día el tejido es todavía mucho más bonito

Y esta vez con cara y todo, sólo para que me conozcáis.

Y a vosotras os gusta la seda?, soléis emplearla?, qué precauciones tomáis al coserla?.

Sólo como curiosidad, y ya que este post trata de seda, os dejo un vídeo para que en cinco minutos podáis gozar de la metamorfosis del gusano de seda, y revivir la emoción casi infantil de este milagro.