18 nov. 2013

Larga vida a mi "vintage" favorito: "Macaron dress", de Colette

Era un vestido recto, de corte sencillo, con unas rosas vintage que me encantaban. Creo que siempre me había sentado bien. Pero varias temporadas y talla y media después, la separación resultaba ya inevitable… Se trataba de un semi-lino estupendo que todavía se encontraba en muy buenas condiciones. 

Un día tuve la idea de convertirlo en un Macaron, de Colette.


                          

Este era un proyecto largamente deseado, pero que se resistía: por un lado por la dificultad para conseguir el patrón -ahora es fácil, lo encuentras en Telaria-, y por otro por la dificultad de construcción del propio modelo.


Pero el empeño era mucho mayor que los obstáculos, así que le llegó el día: me fui a comprar una tela lisa a contraste en un tono verde oliva. El vendedor de tejidos no entendía que para aprovechar una tela “antigua” comprara género nuevo de calidad. (Parece que este vendedor no entiende mucho de apegos y de querencias; y de cómo un vestido se puede convertir en tu mayor enemigo cuando no lo llevas agusto, o en una segunda piel de la que te cuesta desprenderte…)

Los restos del naufragio






                                                      



Y me puse manos a la obra. Me ha resultado muy difícil, la verdad, creo que su construcción es un un tanto compleja. Además los vestidos que me hago necesitan siempre de modificaciones sobre el patrón, por lo que luego requieren pruebas y más pruebas, con la dificultad añadida que supone la auto-prueba.

                       

La curvatura del pecho ha necesitado una modificación importante para que me asentara correctamente (Colette suele diseñar para una copa de pecho "D" , y ese no es mi caso); los cambios en la falda fueron más sencillos: una pinza a cada lado en vez de las dos que lleva el modelo original, y opté por no hacerla tan recta, sino bajando en disminución en las costuras laterales.


Los patrones de Colette me gustan mucho porque están pensados para personas reales con curvas reales. Este concretamente tiene una pieza central a modo de cintura, que puedes alargar o acortar en función del largo de talle. La falda, con sus dos pliegues en vez de pinzas, también le aporta cierta holgura y flexibilidad permitiendo dejar los dos, uno o ninguno, según el gusto y las medidas de cada cual.

La parte superior consta de tres piezas: canesú, cuerpo y cintura, por lo que permite ir jugando con telas a contraste. El modelo que propone Colette pone el canesú, mangas y cintura a contraste. En mi caso he preferido no destacar "algunas zonas", y he puesto en contraste el canesú, las mangas y una franja en el bajo que enmarca el vestido.


El canesú delantero une con el trasero al final de las curvas del pecho, y esto lo hace especialmente interesante y bonito. También las mangas tienen una curva a cada lado que se unen en el centro en forma cóncava. Este vestido tiene multitud de posibilidades según los tejidos que utilicemos: para trabajar, para vestir, incluso para fiesta: lo imagino en negro con el canesú en un tejido semitransparente.


El resultado “necesita mejorar”, pero me siento muy a gusto y la mar de orgullosa cuando lo llevo puesto. 
Haciendo todo un alarde, le puse su forro correspondiente
Estoy pensando en irme a dar una vueltecita, de carácter irónico, por la tienda de tejidos.

Y como lo forré, la vista que había preparado para el escote y que ya no era necesaria, 
se la coloqué a mi maniquí, y aquí posa junto a mí más guapa que un sol