21 nov. 2013

Palabras con imagen: "Meterse/pasar por el ojo de una aguja"

Imagen de Lara (Hormiga Verde)


Se dice de quien es muy astuto
o de quién es entremetido.
También se puede utilizar pasar por el ojo de una aguja referido a quien hace lo imposible por ser notado y tenido en cuenta.
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Os acordáis de la sentencia bíblica de que "es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos"? Pues la cosa no está tan clara.

Existen diferentes interpretaciones sobre el asunto, que hablan de que pudo tratarse de un error en la traducción. Unas versiones dicen que la palabra "Kamelos" traducida como "camello", es muy parecida a la utilizada en griego para designar una soga gruesa con la que se amarran los barcos.  Así pues, el sentido de la frase hablaría de la dificultad de que esa soga pasara por el ojo de una aguja.


Otra versión indica que en las ciudades amuralladas solía haber una puerta principal que se cerraba al anochecer, pero que existía otra puerta pequeña denominada ojo de aguja que se abría si alguien llegaba fuera de hora. En ese caso, el significado del aforismo hablaría de que lo complicado sería hacer pasar a un camello por dicha portezuela.

En cualquier caso, cada cual que tome la que más le guste. Personalmente, esta frase siempre me produjo una cierta inquietud, por no decir verdadero temor. Cuando era niña fue la causante de mi desvelo nocturno durante mucho tiempo: me jugaba la eternidad.

Un día encontré el modo de solucionarlo: decidí que a partir de ese momento sacrificaría mi paga de los domingos para evitar la “acumulación” de capital. Y así lo hice.

Tenía acericos exactamente como éstos, hechos 
de papel y con los bonis ordenados por colores.
(Foto obtenida aquí)
Hasta que al cabo de varias semanas de ver la "recesión" dibujada en mi cara, mi madre en un gesto de generosidad por su parte y supongo que de compasión hacia mi ingenuidad financiera, me dijo algo así como que ser rica significaba tener tanto dinero como la paga de los domingos del todos los niños del barrio hasta que tuviéramos…  por lo menos ¡diez años!. Entendí que nunca sería tan rica.

La explicación debió de tranqulizarme, porque a partir de entonces volvió la visita dominguera al quiosco de Juvenal para proveernos de los “excesos” acostumbrados: barritas de regaliz, un par de chicles de peseta y seis bonis, que así llamábamos a los alfileres con la cabeza de color.

Eso sí, decidí que lo gastaría todo, me pareció lo más prudente, dadas las circunstancias, no estaba dispuesta a correr riesgos.




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NOTA: Muchas gracias por las sugerencias recibidas incluso en otras lenguas, y os seguimos animando. Iremos incluyendo las distintas formas encontradas para una misma expresión, y TODOS nos enriqueceremos juntos.