2 dic. 2013

Caperucita ha salido...

Había una canción de Caperucita que iba narrando el cuento. Recuerdo a mi tía Marieta cantándomela:

                Caperucita ha salido
                sin que su madre lo sepa,
                en el bosque se ha perdido,
                ¡qué dolor!.
                Un lobo terrible y fiero
                vestido de caballero
                se apoderó de la niña
                ¡qué terror!
                Y el lobo hacia auuuuuuuuuu!
                Y el viento hacía uuuuuuuuuu!

Esta era la parte más "dark" de la canción, el resto era bastante ñoña, la verdad.

Lo recuerdo con una mezcla de miedo por los acontecimientos que se le avecinaban a la pobre niña y a la vez de calma porque ya me sabía el desenlace… Pero en cualquier caso, siempre me resultaba  una canción inquietante.

Bien pues aquí os traigo hoy a mi preciosa caperucita particular, capa, cesta y bosque incluido. La cesta creo que es obra de las manos artesanas de Pilar; el bosque, de la Madre naturaleza; y la capa, de una servidora.


La caperuza estaba prevista más bien para época de otoño, no para estos fríos invernales del norte, pero ahora he conseguido las fotos aprovechando un precioso domingo soleado. (En las fotos y en la prenda aprecio el “estirón” de después del verano).

El diseño es de Oliver + S, de su “Little things to sew”, ese libro que es como una pequeña joya a venerar en cualquier librería costurera dedicada a prendas infantiles.


Es un modelo totalmente reversible, por lo que aparte de ser más práctico, resulta de sencilla ejecución: no lleva vistas, ni bajo, ni cuello. Se construye por medio de siete piezas trapezoidales: tres para la espalda y cuatro para el delantero que se van uniendo lateralmente, y que pueden ser del largo deseado. En las uniones frontales lleva dos aberturas para sacar las manos, y finalmente un pespunte visto rodea toda la prenda, para asentar ambas telas. Y, ¡cómo no!, una hermosa capucha, con pieza central que se adecua perfectamente a la forma de la cabecita.






En este caso, el tejido escogido es pana fina de algodón de color rojo oscuro, forrado con tela de algodón orgánico: tema Blancanieves (¡Menuda ensalada de cuentos!. Cuando se lo expliqué a la niña no entendía que una capa de Caperucita llevara tela de Blancanieves. Y creo que tiene razón…)



Y es que esta “linda caperucita” ha resultado tener mucho carácter. Al parecer en su cestita, nada de queso, ni pastel, ni el consabido tarrito de miel, ¡ya está bien de golosinas que empachan la barriga! Ella lleva verduritas recogidas directamente de su “huerta ecológica”: grelos, berza, puerros, acelgas, lechuga..., y, eso sí, un vinito dulce para que la abuela pase el mal trago que la espera.



















¡Se admiten apuestas!. Qué diréis, que corre delante o detrás del sufrido lobo?