27 sept. 2013

Las "trampas" y engaños de la lencería ("La mécanique des dessous").

La ropa interior sale al exterior. A lo largo de los siglos la moda de la ropa íntima ha ido adaptándose al gusto social de cada momento, reduciendo o aumentando las formas del cuerpo: senos, caderas y glúteos en la mujer para resultar más atractiva, o el pene en el varón para realzar su masculinidad.

                   "Irresistible". Año 1951-1952                                                                 Bustier.  Año 1950                                                      

Sabemos de los sujetadores-faja ensartados de ballenas, que sostenían y elevaban el pecho, o los rígidos corpiños de cintas que reducían la cintura y remarcaban los senos – o los escondían, según la época- . 

Pero si retrocedemos en el tiempo, podemos encontrar verdaderos ingenios encargados de estilizar y erquir la figura de la mujer, ese era el objetivo: enfatizar el busto remarcando generosos escotes de piel extraordinariamente blanca, cuellos estilizados y rostros nacarados, incluso artificialmente.


Jaula, patrón de "mariposa". Año 1872

Vestido en dos partes. Año 1881

La parte inferior del cuerpo de la mujer debía aparecer oronda y redonda, dejando vislumbrar unas buenas caderas y glúteos, aunque siempre cubierta por amplias enaguas, faldas o vestidos ampulosos, que añadían porte a esa clase dirigente que se imponía también a través del vestido.

El bienestar y la comodidad del cuerpo al servicio de la apariencia.


Corsé. Año 1860-1870
Pues bien, si tenéis previsto viajar a París antes del 24 de noviembre, todavía estáis a tiempo de ver la evolución de esta “lencería” gracias a una espléndida exposición que se muestra en el Museo de Les Arts Décoratifs.

Armazón en dos partes. Año 1775-1780

Cartel de la Exposición

Panier articulado. Año 1760
Un recorrido que va desde el siglo XIV hasta nuestros días -con prendas totalmente vanguardistas-, y que nos guía a través de esas “trampas” o engaños de una ropa interior encargada de disimular o enmascarar nuestros cuerpos para adecuarlos a un “patrón” socialmente establecido. 

Una colección de más de 200 piezas: miriñaques, paniers, polisones, corsés, jubones, bustiers, fajas, sujetadores...

Para motivar a quien pueda ir (¡además, parece que dejan probar los artilugios…!), y matar el ansia de los que no podemos…, aquí os dejo aparte de las fotos, un vídeo en el que el propio Comisario de la Exposición, presenta el trabajo realizado. ¡¡Sumamente interesante!!


Para aumentar el pecho. Año 1900-1910

Sujetador. Año 1925


Combinado. Año 1954
Prêt à porter. Año 1997








NOTA: Todas las fotos se han obtenido de Les Arts Decoratifs.

24 sept. 2013

Patrones digitales: Olvídate de cortar y pegar

Los patrones digitales han sido la gran solución para mí: permiten resolver en el acto esa "necesidad" urgente que entra a veces -a mí me pasa- de ponerte a la acción ¡ya!. Tienes la idea, vas a comprar esa tela, y quién tiene paciencia para hacer el pedido del patrón y esperar días y días a que llegue?.

El patrón digital, por el contrario, permite lo que por aquí se dice "dit i fet", en un momento lo tienes comprado y descargado ¡qué gran hallazgo!.

Uno de los patrones digitales de Oliver  + S


Patrón digital de Pauline Alice


























Sin embargo, el otro día una amiga bloguera me decía que a ella le resultaban sumamente antipáticos: el tener que cortar los márgenes de cada una de las hojas para poder pegarlas unas con otras..., luego sacar de ahí el patrón o utilizarlo tal cual (papel demasiado grueso para este menester). Después, incomodísimo para guardarlo por la dificultad del pliegue y lo mucho que abulta; y si al cabo del tiempo tienes que sacar otra talla, vuelta a empezar el proceso.

Y la verdad es que visto así no le falta razón. El primer patrón digital que compré fue para una chaqueta infantil, que -¡vaya casualidad!- estaba hecha toda de una pieza. El puzzle que me salió fue algo bastante difícil de manejar: 22 hojas recortadas y pegadas, de las que ahí doy cuenta:

A pesar de las apariencias, las tijeras miden 22 cm. de largo.

Aunque ese era el procedimiento que indicaba el proveedor en las instrucciones, me dí cuenta de que no era un buen sistema: lento, tedioso y poco práctico, así que decidí calcar el patrón directamente desde las hojas impresas, una a una. El proceso es muy sencillo, y con unas fotos se lo intenté explicar a mi amiga; le pareció muy útil, y me dijo que lo pusiera como tutorial. Así es que aquí lo dejo por si le puede servir a alguien más.

La cuestión es ir calcando cada hoja donde termina la anterior, pero con el fin de evitar cualquier distorsión en las líneas -lo que podría suponer un problema importante en las medidas finales-, se reflejan también en el propio papel las coordenadas que sirvan de referencia a la siguiente hoja. Para que se vea fácilmente he tomado el patrón de un canesú infantil, que consta sólamente de dos hojas:


Para que se pueda ver mejor a través del papel manila, he pintado en rotulador rojo las líneas del patrón y en líneas discontínuas azules las que nos sirven de referencia


Evidentemente, coloreo estas líneas exclusivamente para que podáis visualizarlo mejor, pero cuando yo saco el patrón no hago semejante monería, simplemente me limito a marcar las líneas de referencia con una línea más fina o de otro color.

Pues bien, calcamos la Hoja 1


A continuación se toma la Hoja 2, y se superpone a la anterior, alineando cuidadosamente las líneas discontinuas azules, queda así:


Se calca la parte correspondiente a la Hoja 2


Y ¡listo!.

He repetido las fotos con una manga, que tiene cuatro hojas, para que se pueda apreciar mejor


Aquí se han dibujado ya las tres primeras hojas, y en la foto se transparenta la cuarta hoja, que estoy alineando, y todavía no he calcado.


Ahora podemos guardar las hojas impresas para volverlas a utilizar cuando tengamos que sacar otro tallaje, y el patrón en papel manila se puede guardar fácilmente. 

Si además de ser más cómodo, contribuimos en algo al cuidado de nuestros bosques, pues ¡mejor que mejor!.


20 sept. 2013

Otoño ¿dónde estás? ("Baby in the Hood Jacket")

Lo bueno que tiene el coser para niños es que se puede ir repitiendo a lo largo del tiempo un mismo modelo que nos guste y que funcione bien: cambiando los tejidos, los colores o el estampado, para el niño siempre será una prenda distinta.

Y es que cuando encuentras un patrón de esos “estupendos”: bien definido, vistoso, cómodo de coser y cómodo de llevar, se tiene la tendencia a repetirlo y repetirlo…

Eso me ha pasado con esta Baby in the Hood Jacket,  una chaqueta infantil  reversible diseñada por de Anna María Horner, y recogida en su libro Handmade Beginnings, donde incorpora el patrón y las instrucciones para llevarla a cabo.












He hecho de ella al menos tres versiones, en tejidos diferentes. Como ésta para niña de 5 años: exterior en tela vaquera, forrada con tejido de algodón orgánico, muy llevadera para otoño, primavera, e incluso para esas tardes veraniegas del norte.


O como esta: de panilla fina, forrada con tejido de algodón, para la pequeña de 2 años:


O esta otra: para cuando va llegando el frío, con tejido de loneta en el exterior, y minki por dentro, muy confortable y  suave.


Se cose con facilidad y queda muy gracioso su sistema de abrochado, mediante la superposición de tapetas y trabillas, que pueden actuar en ambos lados, dada su reversibilidad. Además, es una prenda que puede ir holgadita, y te permite volver los puños o no, según el largo del brazo, y así intentar que dure por lo menos una temporada entera –que para un niño ya es mucho-.

  











 
La capucha, es muy cómoda para los peques, por su amplitud, pero al mismo tiempo se encaja bien en la carita del niño gracias a una goma situada en la parte frontal.

Y es que cuando una prenda está bien resuelta, da gusto trabajarla.

A mí lo que me sigue costando es hacer el ojal superior, junto al cuello, cuando hay más de una tela y son gruesas. En esta última versión el ojal me salió tan desastre que tuve que improvisar un "apaño" para no fastidiar el resultado.

Tenéis algún truco para esto???.


17 sept. 2013

Le Marché Saint-Pierre: un paraíso de las telas, en Montmartre

Paris. Visita obligada a Montmartre. Muchedumbre. Después de las consabidas fotos en la explanada de la basílica del Sacre Coeur, regresábamos a la ciudad. Centenares, millares de turistas bajando la larga escalinata, todos en riada. Horror. 

Nunca me gustó ser turista, mejor viajera. Esquivando la aglomeración, tomamos unas calles laterales: rue Maurice Utrillo, rue Charles Nodier, rue Livingstone y, de pronto ¡¡Ohhhh!!!, Le Marche Saint -Pierre. No lo conocía, ni siquiera había oído hablar de él. 

En la parte superior izquierda la Basílica del Sacre Coeur
Se trata de un gran mercado de telas y afines que existe como tal desde hace más de ochenta años. Un edificio de 2.500 metros cuadrados repartidos en seis plantas, totalmente especializadas: hogar, tapiceria, algodón, sedas y tafetanes, sintéticos... En la planta baja una mercería inmensa de donde sales con ganas de llorar por no poder arramblar con todo lo que quisieras llevarte a casa.

Fotos obtenidas aquí. 
                    
Tejidos de algodón

Además del mercado, propiamente dicho, las rue Livingstone y d’Orsei, están llenas de tiendas, algunas inmensas, por ejemplo Tissus Reine: otras seis o siete plantas de deleite para la vista, con tipos de tejido de los que no tenía noticia. Otras tiendas menores, con precios muy interesantes, que ofrecen sus productos a pie de calle; en algunas de ellas puedes ir paseando por las aceras y admirar de cerca esos tejidos de todo tipo y condición.

Seda salvaje
Tapizados
En mi caso, me pilló de sorpresa, y por tanto la visita no entraba en mis planes, pero visto lo visto, no quedó otro remedio que acomodarlos: después de un “espérame aquí un momento que entro en esa mercería”, que duró cerca de hora y media (y que mi bendito marido tuvo la entereza de aguantar), llegamos al pacto de comida-aquí-cerca-y-después-uno-se-va-de-librerías-y-la-otra-de-telas.

Casi cinco horas subiendo y bajando plantas, entrando y saliendo de una y otra tienda, absolutamente bloqueada a la hora de decidir qué quería comprar: me gustaban demasiadas cosas, pero el espacio disponible para la vuelta era limitado. 

Aquí estoy yo: había tanto que no sabía por dónde tirar...
Pero en todo caso, lo de menos es lo que compré –demasiado para mi sufrida maleta, debo decir-, lo importante fue el hallazgo, el descubrimiento. Aquella jornada acabé agotada, pero el pequeño surtido de telitas que compré fueron como el botín que te llevas tras el encuentro de un tesoro que no puedes abarcar.

Era mi no sé cuántas visita a Paris, y mi no sé cuántas bajada de Montmartre, y justo cuando empezaba a interesarme por el mundo de la costura, me encuentro con este paraíso de las telas.

Creéis que se trata de casualidades?, o tal vez las vamos buscando?.

14 sept. 2013

Music Box Jumper, de Oliver + S: Una apuesta segura

En esta primera entrada de costura propiamente, quiero dejar constancia de uno de los vestidos que más me gusta y que he repetido en varias ocasiones para distintas niñas. Se trata del Music Box Jumper, de Oliver + S.

Para quienes no hayáis tomado contacto con esta firma, os puedo decir que, personalmente me parecen sumamente acertados. Tuve la oportunidad de conseguir algunos patrones en EEUU (gracias Christiane y Laure por dejarles un hueco en vuestra maleta), cuando todavía no sabía de la existencia de Telaria. Ahora la mayor parte de ellos son también digitales, lo que facilita su compra.

No sé qué pasa con los diseños de Liesl Gibson que una vez ejecutados resultan todavía mucho más vistosos que el modelo que aparece en la propia página. Y en el caso de éste, concretamente, el modelo que muestro a continuación, versión B, a mi gusto, mejora sustancialmente la versión A.


De costura rápida y relativamente cómoda, pues no tiene grandes triquiñuelas. Las instrucciones están en inglés, pero con la guía de términos en inglés que hizo La Inglesita y los esquemas que incorpora el patrón, se entienden muy bien.

El canesú queda muy bien acoplado al cuerpo y la parte inferior del vestido al ser trapezoidal y con pliegue en el centro se adapta perfectamente a niñas delgaditas o más llenitas, incluso aunque no tengas posibilidad de prueba, como es mi caso. Y resulta muy cómodo -hasta para trepar a los árboles-.





Tiene forrado el cuerpo, lo que permite darle el toque gracioso o chic de ponerle las tapetas o un vivo a juego…, y adaptarlo a prendas de sport o de más vestir, según interese. Vaya, que es un vestido acomodaticio y “crecedero” como solía decir mi madre.

En esta ocasión era un regalo, así que forré las costuras 
Hecho en tela de algodón queda bien para el verano con camiseta de mangas larga o corta, y hasta sin ella. Y hecho con tejidos de más cuerpo: pana de canutillo/lisa o piel de melocotón, paño fino, etc. puede servir para épocas más frescas con un jersey debajo.



El patrón del canesú puede aprovecharse para otras soluciones, por ejemplo esta túnica veraniega cuya parte inferior va fruncida.


Y para las mamás y papás, un elemento más a favor: muy cómodo de planchar.

12 sept. 2013

Mis Blogs de referencia

Ahora que empiezo este blog me ha parecido de justicia dar cuenta de cómo otras personas desde otros blogs han influido de manera absoluta en mi re-acercamiento a la costura. Y digo re-acercamiento, porque pasé muchas vacaciones de mi infancia “entre costuras”: mi abuela y mi tía cosían, y el soniquete de la Wertheim me despertaba casi todas las mañanas.

Una Wertheim igual a la de mi tía. (Vista aquí)
Por entonces, mi tarea era ordenar las bobinas de hilo -por tamaños y colores, como algunos ordenan los libros-, arreglar la mesita auxiliar donde se mezclaban alfileteros, cinta métrica, restos de telas, en fin todas sabemos…

Mi vida profesional se alejó de las agujas, y me separé tanto de ellas, que me costaba hasta arreglar un bajo (la fliselina fue mi salvación en muchos casos).

Pasadas varias décadas, por cuestiones casi-casuales, me encontré en internet, boquiabierta y sorprendida por la existencia de blogs de costura ¡no tenía ni idea de que pudieran existir!. El primero y más determinante fue el de La Inglesita: por entonces ella llevaba poco tiempo cosiendo, según decía, pero su pulcritud era tal, que me quedé pegada al ordenador. Cosía para niñas, y eso era lo que yo pretendía hacer, coser para mis pequeñas (nietas). De todos y cada uno de sus post he aprendido cosas. Desde entonces la sigo cotidianamente.



Luego me encontré con Irene Bullock, que últimamente no escribe (espero que al menos siga cosiendo). Me gusta la chispa de sus comentarios, su naturalidad, y sus modelos… ¡¡menudo fondo de armario!!.

Después conocí, virtualmente claro, a Sewingadicta, cuando la descubrí me quedé horas leyendo sus post. Es todo profesionalidad y glamour. Sus tutoriales están tan bien hechos, que hacen que las cosas parezcan siempre fáciles…, pero no lo son, lo he experimentado en numerosas ocasiones. También la sigo y espero sus entradas con expectación.


Fui ampliando el expectro: más y más, todos los que he puesto y seguiré poniendo en el blog roll, de todos he aprendido, todos me han ayudado.

O sea sé, que teníais algo así como un pariente y no os habíais enterado. Pues ya lo sabéis, ¡ea!

8 sept. 2013

Aterrizaje...


Me inicio en este mundo bloguero gracias al empujoncito que me ha dado Lara, mi hija; y gracias también a su manejo en estas tecnologías, porque mis recursos informáticos se habían quedado en twitter o Facebook; éste representa un salto cualitativo importante. Llevo dos años y medio visitando cotidianamente muchos de vuestros blogs: gracias a ellos he aprendido a coser. Y a coser dedico todo el tiempo que mi trabajo y el resto de obligaciones me dejan.

Curiosamente, pudiera parecer que al ser ésta una tarea adicional a las que uno ya tiene, supone también un cansancio adicional que suma al provocado por el sin-parar diario. Pues ya veis, en mi caso al menos, no es así. He descubierto ahora –podía haber sido antes, desde luego-, que el estrés y la tensión que me produce mi trabajo habitual, se contrarresta con la costura: algo así como que a través de las manos se escapa toda la presión diaria, y se me libera la mente.

Suelo coser con una libreta cerca, porque es junto a la máquina de coser cuando se me ocurren más ideas, soluciono más problemas, y el cansancio físico se aligera.

Hasta ahora me resultaba muy frustrante no poder poner comentarios a vuestras entradas, no poder compartir lo útil que me había resultado tal o cual cosa. Así que Lara y yo nos liamos la manta a la cabeza (cosa que en nosotras no suele ser raro), y en una semana Blog en la calle. A partir de ahora, me encontraréis comentando vuestras entradas.

Iré colgando las prendas que vaya haciendo y me sería muy interesante contar con vuestra opinión, si os gusta me encantará saberlo, pero también si tal o cual cosa se puede mejorar de ésta o aquella manera. O sea que no pretendo instalarme en la autocomplacencia, quiero seguir aprendiendo y mejorando.

Ah, se me olvidaba, Lara y su familia viven en otra ciudad, estamos en mares distintos, razón por la cual, coserles a ella y a sus niñas, me proporciona además la satisfacción de brindarles algo hecho con mis propias manos. Es una forma de acariciar, digámoslo así.

Y a ti que me visitas, gracias. Si has llegado hasta aquí quiere decir que te has tomado el trabajo de entrar en mi blog y dedicarme unos minutos de tu, seguramente, escaso tiempo. Me gustará encontrarte de nuevo, vuelve siempre que quieras.