28 oct. 2013

Reciclando estrellas y corazones: "Knit" en el Maratón Telaria

Este es otro de otro de los patrones de Oliver + S que hace tiempo que tengo guardado en mi arca virtual, y quería hacerlo para mi nieta mayor: cinco años y pico –como ella dice-. 

Sin embargo, llevo meses buscando una tela acorde a sus gustos actuales: 

                   Color favorito:   amarillo 
                   Estampado:       estrellas y corazones 
                   Textura:             suavecito 

El proyecto seguía pendiente porque no encontraba nada que diera con ese “perfil”. Hasta que un día paseando, me topé en el escaparate de unas de esas tiendas D-Sastre con una camiseta que a lo anterior añadía unos "vistosos" arabescos (¡ nadie es perfecto, y menos una camiseta!). Lo interesante al caso es que se trataba de una camiseta de señora, y lo mejor que estaba rebajada sobre rebajas: 6 euros. 

Así pues, compré la talla XL para no tener escasez de tela, y empecé a descoser tranquilamente (no tuve la precaución de hacer una foto a la prenda original, pero sí una vez descosida).


A partir de ahí, la única dificultad ha sido encajar los estampados en canesú y mangas de manera que no resultaran demasiados arabescos en un cuerpecito tan pequeño. Pero a cambio, conté con la ventaja de no tener que coser bajos, pues aproveché los originales.



La prenda me ha encantado coserla. Este patrón de Oliver + S es muy sencillo de ejecutar incluso para alguien poco experimentado como yo, no tiene complicaciones y, como todos los suyos, está perfectamente explicado. Y también, como todos los patrones de esta firma, el vestido resulta sumamente ponible y cómodo para los niños, ya que no lleva botones ni cremallera alguna.




Vamos que ha sido coser y cantar. Y la modelo más contenta que unas castañuelas con su vestido de estrellitas y corazones, iluminando la ría bilbaína.

25 oct. 2013

La camisa china

Allí estaba, dentro de una revista en la sala de espera del dentista: impresionante, esplendorosa, era esa camisa china que siempre he tenido en mi cabeza (supongo que provendría de alguna imagen de esas que por alguna razón te impacta, aunque no sabría precisar..). Lo cierto es que el miedo de la espera y el dolor dental pasaron a un segundo plano.

Me concentré en el modelo (patrón) en sus formas curvas, ajustadas, sensuales, en su cuello de tira, sus botones forrados, sus trabillas. Y en un arrebato -que seguramente intentaba exorcizar al dolor- pensé ¿...y por qué no?. ¿Por qué no podía adoptarla como un proyecto propio de costura?.

Lo normal es que se me hubiera pasado al salir de la consulta, ya más serena..., pero no fue así: la camisa china se me metió en la cabeza y al llegar a casa me puse manos a la obra. Sería para Lara: su cintura lo permite.

Gracias a un tutorial fantástico de Sewingadicta, hice algunos meses atrás un vestido entallado que ya sabía le estaba bien, así que utilicé la parte superior del patrón. Sobre él tracé la curva del delantero, corté, pegué y me fui a una tela de piqué que tenía en casa, para probarlo en una versión inicial. 

Pero la cosa se empezó a torcer: después de hecha noté que fallaba algo, ¡claro, las mangas!, las chinas suelen ser pegaditas, sin "faroles"; y el cuello me había quedado un poco desbocado por detrás, pero ya era tarde. En la siguiente versión prevista, más otoñal, de mangas tres cuartos, en tejido de punto color oro viejo y adamascado en negro, intenté mejorarlo.











Pero siguió torciéndose, porque envié la camisa de verano, incluso la de otoño, a su destinataria sin hacer fotos previamente, así que quedé a expensas de que ella tuviera un rato y me las mandara. Una cosa sencilla, vamos: coger la cámara, salir a la calle y hacer unas cuantas fotos a la luz del día.

Pero pedirle a Lara una foto sin más..., bueno, para eso no se pone. Ella es una artista creativa y rompedora, con un punto de provocación, así que decidió "contextualizar" la prenda: look achinado, atrezo oriental, incluso alimentos "exóticos".




Que nadie se asuste, parece que el arácnido no era "de verdad"


En fin, lo que intentaba ser un post con la elegancia y el glamour oriental, acaba siendo un post a medio camino entre la China profunda y el personaje de la madre en Psicosis. Vamos, muy halloween.


21 oct. 2013

Mariposas en Otoño: Vestido "Retro" en el Maratón Telaria

Es mi primera participación pública, y me ha encantado coser para este reto. En mi caso tengo algunas dificultades añadidas, y es que las pequeñas para quienes coso viven en otra ciudad, o sea: imposibilidad total de prueba alguna. Así es que intento elegir modelos que no precisen ajustarse a la cintura, o que permitan un largo variable, etc. Y vestido elegido se adapta bastante a estas condiciones:

 
Tres pequeños pliegues delante
Se trata del Birthday party dress, de Oliver & S. Es un modelo en forma de trapecio, pero se amplía gracias a tres pequeños tablones situados en un panel central que abarca todo el delantero. Esto confiere al vestido una mayor holgura, de manera que las niñas puedan moverse con toda libertad.

Lleva el cuerpo forrado, y va abierto detrás mediante botones. En función del tejido utilizado puede servir para invierno con camiseta o jersey debajo, o bien para el verano, con algo de manga corta o según está, totalmente desmangado.

La tela escogida en este caso ha sido una pana finita, con estampado repetitivo en maripositas gométricas en dos tonos de verde y blanco, bastante retro ella. Y éste es el resultado:












15 oct. 2013

El elixir de la eterna juventud?

Sí, ya se que no existe el elixir de la eterna juventud, pero os aseguro que esto es lo más parecido.

Hace varios años que casi todas las firmas cosméticas fueron incorporando alguna línea de productos a base de alóe vera: gel, champú, crema facial, crema de manos, corporal; por no hablar de productos de droguería: jabón para la ropa, suavizante, jabón para lavar la vajilla, etc.



Si entras en internet, te costará trabajo encontrar algo relativo al alóe vera que no corresponda a alguna marca que comercialice sus productos.

Casi todos incluyen una proporción de alóe vera, algunos hasta el 100%, según dicen, aunque yo suelo ser bastante escéptica en esto de las proporciones que indican las marcas.



Pues bien, desde hace siete u ocho años vengo "fabricándome" mi propia crema de alóe vera, esta sí, cien por cien natural, extraída de la propia planta. Y desde entonces la cosmética ya no entra en mi casa: se acabaron las cremas antiarrugas, hidratantes, nutritivas, los sérum para el contorno de ojos, las cremas labiales, de manos...

Con un unico frasco guardado en mi frigorífrico soluciono todas estas cuestiones, y con total garantía.

Casi todos conoceréis las múltiples propiedades de esta planta -no voy a entrar en ello- pero os incorporo algunos enlaces aquí o aquí.

Mi acercamiento a la planta se produjo con motivo de unas quemaduras en el dorso de la mano con aceite bien caliente, y como no tenía nada que perder probé el invento: rebusqué en internet y quise comprobar los efectos milagrosos que le atribuían. Y puedo decir que al cabo de un mes en mi mano no quedaba rastro de la piel quemada, nada de nada. Ello aparte de que actuó como calmante del dolor en los primeros días después de la quemadura.


Desde entonces me "convertí" al alóe vera, y como conversa agradecida, no me importa compartir los efectos mágicos de esta planta.

La uso como crema facial por la mañana y por la noche, y  me doy en las manos y en los labios (antes sufría con cierta frecuencia de herpes labiales). Y además de dejarte una piel estupenda no deja nada de grasa, te puedes maquillar de inmediato, no te hace sudar en verano. En fin, un milagro, si no fuera porque, como digo, soy de natural escéptico.

Bueno, por si alguna de vosotras todavía no la conoce, y está dispuesta a asomarse al precipicio del AHORRO, y se lanza a probar, os indico la forma de elaborarla en casa, en 8 sencillos pasos, teniendo en cuenta que el procedimiento explicado minuciosamente puede parecer mas laborioso de lo que realmente es.

1. Una vez cortada la hoja de la planta, con el cuchillo quitarle los extremos laterales que contienen las púas. Se hace un corte longitudinal (ver foto 2)




Aquí ya se han cortado los pinchos
2. Se corta la hoja por la mitad a lo largo 


 3.de manera que nos quede abierta en dos láminas


4. Con el cuchillo se extrae toda la pulpa, que puede ser más o menos densa según el tamaño de la hoja



Pulpa de la hoja
5. Se echa en un bol o vaso para batir. Yo le añado unas cinco o seis gotas de algún aceite: puede ser de calénduda o  jojoba o almendra dulce, del que tengamos en casa, de manera que contrarreste un poco la astringencia de la planta (tiende a resecar).



6. También le añado una cucharadita, de tamaño de las de moca, de alguna crema, que actúe como conservante y evite su oxidación. Yo utilizo una de alóe, cuyo tarro es bastante grande y además no es cara.



7. Se bate hasta que queda convertido en una especie de gel




 8. Como emulsiona queda un poco espumoso, pero ya está listo. Se deja bajar la espuma y se echa en un frasco. Luego se mantiene siempre en el frigorífico


El resultado final puede quedar más o menos líquido en función del espesor de gel que tenga la hoja.

La cantidad a utilizar en cada aplicación puede equivaler al tamaño de un garbanzo pequeño aproximadamente; ya iréis viendo a medida que lo utilicéis: es muy untuoso y con poco hay suficiente.

A tener en cuenta que debe de aplicarse siempre con las manos muy limpias, y es preferible utilizar un dosificador que un tarro -se trata de evitar meter la mano-.

Puedes utilizarla también ante cualquier quemadura, picadura, rozadura, etc. alivia el dolor, desinfecta y ayuda a cicatrizar más rápidamente.

La planta se puede comprar, es barata, unos 5 ó 6 euros una de tamaño suficiente. Aunque las realmente potentes son esas medio silvestres, que están plantadas en el suelo y que crecen y se reproducen con una facilidad de pasmo, y cuya hoja es gruesa y larga, éstas aportan una lamina de gel mayor y más densa.

(Yo me abastezco de un par de amigas que tienen sus casas de campo custodiadas por el bendito alóe).

Pues esto es todo, amigas. Por si alguna tenéis cualquier duda sobre lo escrito, estoy a vuestra disposición.

9 oct. 2013

Kaleidoscopio

Os acordáis del caleidoscopio?: sí, ese pequeño artefacto totalmente insignificante por fuera  y absolutamente fascinante por dentro; ese cilindro que nos abría un mundo de formas, colores y simetrías caprichosas, equilibradas, siempre en orden y siempre rozando el caos. Me resultaban sorprendentes y maravillosos.  

Debió de ser por eso que desde que entré en mi tienda de telas y la vi me atrajo de forma irremediable: sus círculos concéntricos y sus flores repetitivas semi-geométricas, me recordaban las formas que nos mostraba ese tubo mágico. En este caso no había colores, sólo un fondo blanco estampado en gris plomo.

El tejido de una licra muy suave, con un tacto verdaderamente agradable. Era un retal no demasiado grande y me lo llevé sin pensar más. Estuvo algún tiempo guardado y después de descartar a las niñas (para quienes prefiero tejidos más naturales), y a la mamá de las niñas que no parecía decidirse, me lo adjudiqué. 

Quería hacerme este vestido del nº 3 de la revista Moda de Pasarela, de Simplicity. Me faltaba tela de largo, así es que le puse una licra a contraste en color morado en toda la parte inferior.














Lleva unos pliegues formando un drapeado en la parte izquierda, por lo que la franja morada sube en esa misma medida siguiendo la estructura del patrón. 

Como iba más que justa de tela, el interior de los bolsillos también los puse a contraste, así como las vistas de escote y mangas, y aproveché para dejar un pequeño ribete, que le dan un asomo de morado.



La manga y el escote
  
El drapeado


El escote me ha quedado con un pelín de holgura porque -ahora he descubierto- los patrones de Simplicity son más bien grandes. Seguramente unas pinzas del escote hacia el pecho lo hubieran resuelto, pero no lo calibré bien.

Le he añadido bolsillos en las costuras laterales -que no llevaba el modelo original- porque, aparte de que me gustan y me resultan muy útiles, funcionan muy bien en los vestidos rectos, al aportar una mayor sensación de amplitud en la zona de la cadera.

Los bolsillos...
Es un vestido super-cómodo, que aguanta toda una jornada de trabajo sin inmutarse; o un largo viaje en coche sin que se deforme: “indesmayable”, como aquellas medias que se anunciaban hace años.


Lo puedes llevar informalmente con unas simples sandalias, y con zapato más alto para vestir un poco más, o con un "bolerito" para ir de paseo o al cine, como en mi caso.

Fácil de lavar y planchar. Un vestido todo-terreno.

Por cierto, la película Gravity, me encantó, muy recomendable.

  
Sujetando los cuadros



 
Con bolero
Luces y sombras
NOTA: La sesión fotográfica, en domingo por la mañana, al salir del cine de uno de esos centros comerciales muy grande, muy nuevo, que parecía la metáfora de lo que se están convirtiendo algunas de las infraestructuras de este nuestro país: muy grandes, muy nuevas... y vacías.

4 oct. 2013

Suave como la seda

¡Me gusta mucho la seda!, bueno como a casi todos, supongo… ¡lástima que sea tan cara y su mantenimiento tan delicado¡

Pues esta seda que hoy os enseño, de satén de bastante buena calidad, forma parte del bouquet de telas que compré en el Marché Saint-Pierre, (del que ya comenté aquí hace unos días). Una auténtica ganga: tres metros de esta preciosidad por sólo 60 euros en total. No me lo pensé dos veces, aunque no tenía ni idea del destino que le daría. 

El año pasado decidí utilizarla en un vestido para asistir a la boda de mi sobrino Pablo. Por entonces no sabía cómo trabajar la seda desde el punto de vista de la costura: no sabía que debía cortarse sobre una superficie no rebaladiza, que necesita un tipo de aguja de máquina especial, y que resulta sumamente delicada de coser, de planchar… 

Como la ignorancia es muy atrevida, me lancé: lo corté sobre la mesa de madera de mi comedor y, efectivamente, la tela parecía tener vida propia… Me hice un vestido con cortes princesa, sin más, y para el escote pensé en alguna plumita o similar. El estampado de la tela no necesitaba más adorno. 

Lo cosí con la aguja de coser normal, descosí más de una vez, lo planché con las cautelas más elementales, en fin creo que el tejido aguantó con bastante estoicismo -efectivamente era resistente- y, aunque tuve que hacerme un montón de pruebas, -siempre ocurre cuando coso para mí-, debo decir que pude llevarlo a la boda “con cierto éxito de público”. Llevaba otro alternativo por si ocurría alguna desgracia (léase un reventón de costura, un descosido inapropiado, una mancha inoportuna, o…, o…, o…). Pero nada de esto ocurrió.

Bueno, a lo que vamos, como utilizar estampados grandes hace que se desperdicie mucha tela, me quedaron algunos trozos de considerable tamaño, que tenía guardados esperando la ocasión. Este verano decidí que había llegado su hora, y me hice esta blusa del Burda de abril, que ha sido tan  repetida, porque queda muy bien y es bastante sencilla de coser. 


Le hice algunas modificaciones: me gustaba un poco más entallada en las costuras laterales y le introduje dos cortes en la espalda (por necesidades de acoplamiento de los restos del tejido), formando cuatro cuadrantes: dos a modo de canesú y dos en el cuerpo. De paso, el corte vertical me sirvió para entallarla un poquito más. Eso sí, por más vueltas que di a todos los trozos de tela  no conseguí que el estampado de las cuatro piezas pudieran quedar armónico, hay una que rompe la simetría.


Aun así, el resultado me gusta. Eso sí, cada vez que me la pongo, sesión de tintorería…

Con la luz del día el tejido es todavía mucho más bonito

Y esta vez con cara y todo, sólo para que me conozcáis.

Y a vosotras os gusta la seda?, soléis emplearla?, qué precauciones tomáis al coserla?.

Sólo como curiosidad, y ya que este post trata de seda, os dejo un vídeo para que en cinco minutos podáis gozar de la metamorfosis del gusano de seda, y revivir la emoción casi infantil de este milagro.