28 nov. 2013

Palabras con imagen: "Cortar / perder el hilo"

Imagen de Lara (Hormiga Verde)


Se emplea para indicar interrupción de la cosa de que se hable,  pasando a tratar de especie inconexa con su objeto o asunto
principal: p. ej. cortar el hilo del discurso 
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Entendiendo el hilo como un elemento de continuidad en el tiempo, cortar el hilo tiene el significado de interrumpir  aquello a que se refiera. Por ejemplo cortar el hilo de la conversación, del discurso, de la vida, o de la historia…

De forma equivalente, y en lenguaje coloquial, cuando se quiere atajar al interlocutor porque no interesa su conversación o porque parece excesiva en explicaciones innecesarias, se  le suele decir que corte el rollo.

El hilo, empleado en ese mismo sentido de secuencia o proceso continuo, se utiliza también frecuentemente con la frase perder el hilo, como algo en lo que no interviene directamente el otro. Yo mismo por despiste, olvido, desconcentración o porque me han interrumpido… “he perdido el hilo” de lo que estaba diciendo o haciendo; súbitamente he olvidado lo que iba a decir, se me ha ido el santo al cielo.

La situación más temida de cualquier actor de teatro y que parece producir el llamado “miedo escénico” es quedarse en blanco, perder el hilo, perder la hebra; la mente se bloquea y ya no se puede hilar lo de antes con lo de después. El mundo de la escena solucionó esto gracias a la figura del ”apuntador”. Esa persona oculta bajo la concha, en el propio escenario, que vigilaba para dar la letra al intérprete si le llegaba el momento crítico y trágico del vacío.

Y frecuentes y sonadas también son estas "pérdidas de hilo" en los discursos políticos, más aún ahora que internet las puede reproducir con gran inmediatez.

Os dejo aquí dos perlas:

Ricky Perri  en su programa de gobierno dice que suprimirá tres agencia estatales: pierde una en el discurso. Pero perdida, perdida... vamos que no consigue recuperarla:




Otra nacional: Oscar López nos quier dar tres argumentos de peso, "de mucho peso" -dice- para votar a su partido...






En fin, que esto le puede pasar a cualquiera...



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NOTA: Muchas gracias por vuestras nuevas aportaciones, y os seguimos animando. Iremos incluyendo las distintas formas encontradas en cualquier lengua y TODOS nos enriqueceremos juntos.

21 nov. 2013

Palabras con imagen: "Meterse/pasar por el ojo de una aguja"

Imagen de Lara (Hormiga Verde)


Se dice de quien es muy astuto
o de quién es entremetido.
También se puede utilizar pasar por el ojo de una aguja referido a quien hace lo imposible por ser notado y tenido en cuenta.
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Os acordáis de la sentencia bíblica de que "es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos"? Pues la cosa no está tan clara.

Existen diferentes interpretaciones sobre el asunto, que hablan de que pudo tratarse de un error en la traducción. Unas versiones dicen que la palabra "Kamelos" traducida como "camello", es muy parecida a la utilizada en griego para designar una soga gruesa con la que se amarran los barcos.  Así pues, el sentido de la frase hablaría de la dificultad de que esa soga pasara por el ojo de una aguja.


Otra versión indica que en las ciudades amuralladas solía haber una puerta principal que se cerraba al anochecer, pero que existía otra puerta pequeña denominada ojo de aguja que se abría si alguien llegaba fuera de hora. En ese caso, el significado del aforismo hablaría de que lo complicado sería hacer pasar a un camello por dicha portezuela.

En cualquier caso, cada cual que tome la que más le guste. Personalmente, esta frase siempre me produjo una cierta inquietud, por no decir verdadero temor. Cuando era niña fue la causante de mi desvelo nocturno durante mucho tiempo: me jugaba la eternidad.

Un día encontré el modo de solucionarlo: decidí que a partir de ese momento sacrificaría mi paga de los domingos para evitar la “acumulación” de capital. Y así lo hice.

Tenía acericos exactamente como éstos, hechos 
de papel y con los bonis ordenados por colores.
(Foto obtenida aquí)
Hasta que al cabo de varias semanas de ver la "recesión" dibujada en mi cara, mi madre en un gesto de generosidad por su parte y supongo que de compasión hacia mi ingenuidad financiera, me dijo algo así como que ser rica significaba tener tanto dinero como la paga de los domingos del todos los niños del barrio hasta que tuviéramos…  por lo menos ¡diez años!. Entendí que nunca sería tan rica.

La explicación debió de tranqulizarme, porque a partir de entonces volvió la visita dominguera al quiosco de Juvenal para proveernos de los “excesos” acostumbrados: barritas de regaliz, un par de chicles de peseta y seis bonis, que así llamábamos a los alfileres con la cabeza de color.

Eso sí, decidí que lo gastaría todo, me pareció lo más prudente, dadas las circunstancias, no estaba dispuesta a correr riesgos.




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NOTA: Muchas gracias por las sugerencias recibidas incluso en otras lenguas, y os seguimos animando. Iremos incluyendo las distintas formas encontradas para una misma expresión, y TODOS nos enriqueceremos juntos.



18 nov. 2013

Larga vida a mi "vintage" favorito: "Macaron dress", de Colette

Era un vestido recto, de corte sencillo, con unas rosas vintage que me encantaban. Creo que siempre me había sentado bien. Pero varias temporadas y talla y media después, la separación resultaba ya inevitable… Se trataba de un semi-lino estupendo que todavía se encontraba en muy buenas condiciones. 

Un día tuve la idea de convertirlo en un Macaron, de Colette.


                          

Este era un proyecto largamente deseado, pero que se resistía: por un lado por la dificultad para conseguir el patrón -ahora es fácil, lo encuentras en Telaria-, y por otro por la dificultad de construcción del propio modelo.


Pero el empeño era mucho mayor que los obstáculos, así que le llegó el día: me fui a comprar una tela lisa a contraste en un tono verde oliva. El vendedor de tejidos no entendía que para aprovechar una tela “antigua” comprara género nuevo de calidad. (Parece que este vendedor no entiende mucho de apegos y de querencias; y de cómo un vestido se puede convertir en tu mayor enemigo cuando no lo llevas agusto, o en una segunda piel de la que te cuesta desprenderte…)

Los restos del naufragio






                                                      



Y me puse manos a la obra. Me ha resultado muy difícil, la verdad, creo que su construcción es un un tanto compleja. Además los vestidos que me hago necesitan siempre de modificaciones sobre el patrón, por lo que luego requieren pruebas y más pruebas, con la dificultad añadida que supone la auto-prueba.

                       

La curvatura del pecho ha necesitado una modificación importante para que me asentara correctamente (Colette suele diseñar para una copa de pecho "D" , y ese no es mi caso); los cambios en la falda fueron más sencillos: una pinza a cada lado en vez de las dos que lleva el modelo original, y opté por no hacerla tan recta, sino bajando en disminución en las costuras laterales.


Los patrones de Colette me gustan mucho porque están pensados para personas reales con curvas reales. Este concretamente tiene una pieza central a modo de cintura, que puedes alargar o acortar en función del largo de talle. La falda, con sus dos pliegues en vez de pinzas, también le aporta cierta holgura y flexibilidad permitiendo dejar los dos, uno o ninguno, según el gusto y las medidas de cada cual.

La parte superior consta de tres piezas: canesú, cuerpo y cintura, por lo que permite ir jugando con telas a contraste. El modelo que propone Colette pone el canesú, mangas y cintura a contraste. En mi caso he preferido no destacar "algunas zonas", y he puesto en contraste el canesú, las mangas y una franja en el bajo que enmarca el vestido.


El canesú delantero une con el trasero al final de las curvas del pecho, y esto lo hace especialmente interesante y bonito. También las mangas tienen una curva a cada lado que se unen en el centro en forma cóncava. Este vestido tiene multitud de posibilidades según los tejidos que utilicemos: para trabajar, para vestir, incluso para fiesta: lo imagino en negro con el canesú en un tejido semitransparente.


El resultado “necesita mejorar”, pero me siento muy a gusto y la mar de orgullosa cuando lo llevo puesto. 
Haciendo todo un alarde, le puse su forro correspondiente
Estoy pensando en irme a dar una vueltecita, de carácter irónico, por la tienda de tejidos.

Y como lo forré, la vista que había preparado para el escote y que ya no era necesaria, 
se la coloqué a mi maniquí, y aquí posa junto a mí más guapa que un sol



14 nov. 2013

Palabras con imagen: "¡¡Que te zurzan!!"

Este es nuestro dicho de hoy, y la foto que Lara (Hormiga Verde) nos propone:



También se emplea para representar cierto desprecio, desinterés o mala voluntad hacia quien está referido.
Equivale a: "que te den morcilla"
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La tarea de zurcir ya casi resulta anacrónica. ¿Quién tiene hoy en su casa un huevo de zurcir?. Y sin embargo éste era un elemento imprescindible en todos los cestos de costura de hace cincuenta años. Solía emplearse para zurcir o remendar calcetines cuando un agujero no era motivo suficiente para mandarlo a la basura. En aquellos tiempos en que  los Reyes Magos en vez de consolas o Monster High también nos traían calcetines si los "tomates" -así llamábamos a estos agujeros- eran ya presencia habitual.

Esta imagen casi me emociona, podía ser mi abuela con sus anillos y su medalla remendando los calcetines familiares.


Esa fue una de las primeras tareas costuriles de mi infancia. Cuando mi tía se "sentaba a coser" y yo me empeñaba en ayudar, mi abuela solía aplacar mi entusiasmo con el consabido calcetín y su huevo correspondiente. Me enseñaba a hacer un "juntaté-que-junto-estabas", como ella decía, y eso sí, con puntadas pequeñas de manera que no se vieran demasiado. Muchas veces me lo deshacía y pacientemente me enseñaba la técnica (no se me quedó mucho, la verdad, ahora me da pena...). Parece que estoy viendo su mano blanca y nudosa trazar cuidadosa y simétricamente las puntadas: ni más larga ni más corta, ni más junta ni más separada de lo debido. No era tarea fácil.

Tampoco se libraban las sábanas, almohadas y manteles de su zurcido. Yo he llegado a ver maravillas, casi como si fuera un elemento decorativo: fijaros en ésta que encontré en internet, vamos una obra de arte.

Encontrado aquí
Y luego estaban los llamados zurcidos invisibles, que se hacían en la ropa de vestir. Si la costurera tenía destreza suficiente, podía conseguir que el remiendo pasara totalmente desapercibido.

Bueno, no os digo más, existía el oficio de zurcidora, por algo sería.


13 nov. 2013

Matrioshkas para Laura: Tema libre en el Maratón Telaria

Esta vez he cosido para otra de las pequeñas de la familia, Laura, mi sobrina-nieta, esta preciosidad de rizos dorados y ojazos azules.

Parece que por fin llegó el Otoño...
Para ella, una tela "Telaria" de matrioshkas de lo más linda, de un algodón super agradable; en uno de los últimos modelos de Oliver + S , el Library dress pattern. 






















Se cose bien, sin dificultad, a no ser por una errata en las explicaciones, que me hizo darle algunas vueltas, por aquello de que debe-de-ser-que-yo-no-lo-entiendo; pero finalmente el sentido común se impuso, por más que las marcas dijeran otra cosa.


Se puede hacer con solapita o sin ella, y con manga corta o larga; en este último caso, un puño vuelto prolonga la vida del vestido -¡crecen tan sumamente rápido...!-

A lo que se ve, mi sino es coser a distancia, así que tampoco le pude probar a Laura, y por lo que veo en las fotos, ha quedado cumplidito: le durará el invierno y la primavera (¡mejor para ella!).

Y como es de lo más pispoleta, enseguida se brindó a posar para enviarme algunas fotos: ¡¡Que te sea cómodo, y lo manches con alegría en el tobogán del parque!!.

Ya te vas, Laura?

11 nov. 2013

"Delphos", de Fortuny: Mucho más que un vestido (...y II)

Fortuny no fue un diseñador al uso, fue un artista integral, de esos personajes al estilo renacentista que cultivó diversas artes a las que acompañaba de un profundo conocimiento científico: pintura, dibujo, grabado, fotografía, luminotecnia, diseño textil, moda, escenografía. A pesar de ello, dijo de sí mismo: haber estado interesado en muchas cosas pero, sin embargo, siempre había considerado la pintura como su profesión.

La cantante de ópera Gladys Swarthout, 1935.
Granadino (1871-1949) provenía de una familia de artistas, vivió en Roma, Paris, y en 1889 la familia se trasladó a Venecia. Aquí, además del dibujo y el grabado, la fotografía impactó en él con fuerza como complemento novedoso al arte de la pintura. Y  comenzó a explorar la ciudad, con su Panoram-Kodak N-4 model B, experimentando con las luces y las sombras, con las formas… De su afición por este arte, queda constancia en el Museo que lleva su nombre, de Venecia, donde se conservan alrededor de 12.000 fotografías.

Fortuny con su cámara, 1890
Estudio pictórico, 1925
                                                           











A los 18 años, ya mantenía su estudio en una de las plantas del palacio familiar.

Mantuvo contacto con otros artistas y personajes influyentes de la época: Proust, el dramaturgo  y poeta D’Annunzio, la bailarina Isadora Duncan, la actriz Eleonora Duse... Al teatro se acercó a gracias a la obra de Wagner: vestuario, escenografía, y luminotecnia. Consideraba esencial el elemento “luz” en la escena, y trabajó intensamente en este ámbito “¿conoce usted algún misterio más bello que la electricidad?”, llegó a decir.

Elena, hija de Sorolla, pintada por su padre, 1909 
Su vinculación al mundo textil se produjo en 1906 y junto con su compañera Henriette se introdujo en la producción de telas: diseño de los estampados, fabricación de los troqueles, búsqueda de los colores, elaboración de los tintados, estarcido de las telas y, posteriormente, la elaboración de los propios modelos.

En lás últimas décadas del s. XIX y primeras del siguiente, todo lo relacionado con los tejidos adquirió gran importancia entre las clases más acomodadas: se importaban tejidos orientales: sedas, terciopelos... (En 1875 Liberty´s abre su primera tienda en Londres para importar y vender productos de Japón, China, India o Persia; sus motivos se hicieron muy populares).

Si bien todavía la corriente dominante seguía anclada en una mentalidad puritana, algunos grupos, todavía reducidos, venían apostando por la innovación de la vestimenta: artistas, médicos, feministas y diseñadores se habían ido agrupando alrededor de ciertos movimientos de la "reforma del traje" que surgían en Inglaterra. Defendían un ropaje que respetara el cuerpo de la mujer, permitiéndole su movilidad natural, que fuera racional y sano y, desde el punto de vista estético, que no deformara la figura con crinolinas y polisones. Y como inspiración, al igual que el arte de la época, se volvía la mirada al mundo clásico.

Pintura de Lawrence Alma-Tadema (1836-1912)
La pintura (Moore, Leighton, Alma-Tadema) se vio impregnada de la idea de que "todo debe ser griego". Se dan fiestas entre la alta sociedad en las que se viste a lo griego. Isadora Duncan, la gran bailarina americana, viajó a Londres para estudiar los vasos griegos y, siguiendo esta estética, en sus actuaciones bailaba descalza, ataviada con una simple túnica, y su danza imitaba las formas naturales del viento, de los pájaros, de las nubes...

Vaso griego de la época clásica
Isadora Duncan bailando


Auriga de Delfos
Así, de una forma casi natural, los elementos más influyentes de la cultura se iban decantando hacia un nuevo orden estético. Fortuny y su compañera Henriette estudiaron los dibujos decorativos del Palacio de Knosos, de Creta, sucumbieron ante los drapeados de su vestimenta clásica, y, como una evolución casi necesaria, creó el Delphos, basándose en el Auriga que lleva su nombre, pero con su innovación personal: el pliegue sería una prolongación sofisticada del drapeado natural, y moldearía el cuerpo siguiendo cada una de sus formas.

Después de patentarlo, él mismo se encargó de "publicitarlo"; su propia esposa y las mujeres más vanguardistas lucieron su Delphos y de una manera discreta se fue introduciendo. Nunca realizó los grandes desfiles y eventos que llevaba a cabo su colega el diseñador Paul Poiret -el modisto de más renombre del momento-. Aún así en los cinco años que pasó en París (1907-1912), el vestido fue incorporándose en la alta sociedad, y las mujeres más pudientes se interesaban por él. En los años siguientes los vestidos de Mariano Fortuny llegaron a Nueva York a través de sus notables clientes. Contaba con tiendas en Paris y Milán, y con representantes en las principales capitales de Europa.

Muriel Gore, 1909.

Selma Schubart, con su Delphos,  1907





















Casi al mismo tiempo, aunque no del mismo modo, Poiret abogaba también por la libertad del vestir femenino, introdujo kimonos orientales, pantalones bombachos, vestidos liberadores del corsé con espectaculares adornos -lejos de la austeridad de Fortuny-. Su interés comercial puso énfasis en la creación de la moda: nuevas colecciones cada temporada que sometían al vestido a continuos vaivenes.

     
Fortuny  inaugura tienda en Paris en 1920.

En los años siguientes, con la guerra europea se impuso, por necesidad, un vestir práctico y cómodo: Cocó Chanel entró de lleno en el diseño femenino subiendo las faldas e introduciendo el "corte sastre" de aire sencillo, herencias militares y ausencia de todo adorno superfluo.

El cambio de época ya estaba dado.

Julie Christie: conjunto Fortuny que
incluye pantalones plisados, 1973.

No resultaría fácil encontrar hoy una mujer que llevara un "Poiret",
pero sin embargo, todavía podemos admirar mujeres con Delphos.
En la foto: Geraldine Chaplin, 1995



Fuentes principales: 
- Guillermo de Osma: Mariano Fortuny, arte, ciencia  y diseño, 2012.
- N.J. Stevenson: Moda, historia de los diseños y estilos que han marcado época, 2011.
- Exposición: Inspiraciones Mariano Fortuny y Madrazo, Ministerio de Cultura, 2010.
- Mª del Mar Nicolás Martínez: Delphos de Fortuny, Museo del Traje, 2004.
- Amy Renee Dykes: Documentation of a Mariano Fortuny  Delphos  gown, 2003.






7 nov. 2013

Palabras con imagen: "Tener mucho carrete"

Esta es una sección que elaboramos conjuntamente Lara (“Hormiga Verde”) y yo y que inauguramos hoy.


Se utiliza frecuentemente en tono irónico respecto de alguien que habla demasiado, que siempre tiene tema de conversación: ¡menudo carrete tiene¡ o tiene carrete para rato, equivalente a "vaya labia que tiene" o "tiene cuerda para rato".
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Si nos paramos a pensar, en nuestro día a día utilizamos muchas expresiones que incorporan elementos relacionados con la costura, aunque su sentido no tenga que ver con ella. A poco que he pensado me han salido más de una veintena de ellos, y según lo he ido comentando con personas amigas, la lista ha ido creciendo. Pero ¿conocemos su sentido exacto?. En estas charlas he podido comprobar que en algunos casos había matices diferentes, en otros ciertas divergencias y en más de los que yo podía calcular, casi desconocimiento.

Y en cierto modo es bastante lógico, los dichos y proverbios tradicionales se han ido alimentando de aquellos elementos cotidianos que rodeaban la actividad de las personas: la familia, la agricultura, la climatología, los oficios artesanos, y en este último grupo claramente arraigada: la costura. Sin embargo, "a medida" que dichos oficios se iban perdiendo, sus utensilios, las relaciones que se establecían a partir de ellos o sus productos finales, se han ido escabullendo en el olvido colectivo. Y con ellos  muchas de las expresiones verbales que les acompañaban.

Curiosamente, muchos de los que aún se utilizan tienen dificultad de interpretación porque hoy casi se desconoce el significado de algunos de sus términos; por ejemplo, cada vez menos personas conocen la dureza de tareas como cardar lana que explicaría que "unos crían la fama y otros cardan la lana"; o pocos de nuestros jóvenes han oído hablar de la "vara" como una medida de longitud, por lo que "meterse en camisa de once varas" equivalía a meterse en casi diez metros de tela.

Oficios artesanos de la lana: cardando e hilando
Pues bien, en esta sección pretendemos sacar del olvido todos los dichos “costureros” que seamos capaces de rescatar, ya estén más o menos vigentes, buscando el significado "oficial".

Acompañando al texto, incorporamos una imagen alusiva.Y el “plus” consistirá en que cada semana contaremos con la colaboración artística de Lara, mediante una serie fotográfica que ilustra cada uno de los dichos "costureros" y que está elaborando para la ocasión.

Como estamos seguras de que existen muchas expresiones más, e incluso con variantes según la zona geográfica, os animamos a que propongáis las vuestras. Iremos incluyendo las distintas formas encontradas para una misma expresión, y al tiempo que recuperamos algunas frases, TODOS nos enriqueceremos juntos.

Y es que ¡tenemos carrete para rato!




4 nov. 2013

"Delphos", de Fortuny: Mucho más que un vestido (I)

Hace ya algunos años, en un viaje y de forma totalmente casual, tuve la ocasión de admirar de cerca algunos de los ejemplares del Delphos de Fortuny: quedé fascinada por su belleza y la sencillez de su solución. Por entonces sólo había oído hablar de Mariano Fortuny y Madrazo (1871-1949) como pintor, pero no conocía sus variadas facetas artísticas.

Aquellos vestidos me resultaron tan impactantes que al llegar a casa me sumergí en mis libros universitarios a la búsqueda de mayor información sobre Fortuny: manuales de arte, monografías sobre cultura y sociedad del XIX, y siguiendo al Fortuny diseñador, mi querencia por la investigación me llevó de lleno a esa época que enlaza con las primeras décadas del siglo XX: un momento apasionante, de profundos cambios sociales.


Ahora que tengo un blog de costura, y que el Delphos aparecerá esta noche de manera avasalladora en la pantalla de TV de nuestros hogares, me ha parecido que era una buena ocasión para revisar todo aquel material que obtuve aquí y allá y extractarlo, para poder compartirlo.

He pensado hacerlo en dos partes: una primera dedicada al vestido propiamente y a las vicisitudes que rodearon su creación; y una segunda, para acercarnos, aunque de manera somera, al momento socio-cultural que lo propició, porque no olvidemos que este diseño va mucho más allá de lo que podría denominarse un vestido elegante: es un paso importante en favor de la mujer. Recordemos que hasta entonces -incluso continuaría en décadas posteriores- la mujer seguía atada y constreñida por el corpiño, cargada de ballenas para simular una figura más erguida. (Artilugios de lencería a lo largo de la historia se pueden ver aquí).


La visión del Delphos nos transporta inmediatamente al vestido griego, que siempre me ha parecido de una enorme perfección: los ropajes que muestran la escultura, pintura, o bajorrelieves de la Grecia clásica son sencillos y austeros, pero cómodos y funcionales, normalmente confeccionados a partir de una pieza rectangular doble que se dejaba caer sobre el cuerpo a modo de túnica sujeta por los hombros, y que acostumbraba a ceñirse mediante un cíngulo, bien bajo el pecho, en la cintura, o en la cadera. Este era el patrón más elemental: el chitón.

Esquema de la túnica griega



Los materiales utilizados eran la lana y el lino. Los tejidos caían sobre el cuerpo formando pliegues y se acoplaban a la figura resaltando las formas femeninas: senos, vientre, muslos, caderas.

Y, como veremos más adelante,  en ellos se inspiró Mariano Fortuny al diseñar su Delphos que, personalmente, me parece el vestido más perfecto.

Quien tenía un Delphos tenía un tesoro
Al patentar el vestido en la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial de París, en 1909, el propio Fortuny detallaba el prototipo de esta manera:

Esta invención se refiere a un tipo de prendas del vestir derivada de la túnica clásica, pero configurada con una forma y dispositivos que permiten usarlo fácilmente y ajustarlo cómodamente (...) consiste en una túnica abierta en la parte superior e inferior, cuya anchura puede ser igual a su longitud, ampliándola o estrechándola de arriba a abajo o en puntos diferentes, de acuerdo a la apariencia general y el aspecto que se desea dar al vestido. El tejido puede ser liso o plisado, este detalle es independiente de la invención.

Esquema del Delphos recogido en la patente
La parte  superior se coloca plana para que los dos bordes queden a la misma altura y estos dos extremos se juntan y se fijan en los puntos d y e en la forma que se decida: una abertura en a en un punto central formando la línea del cuello, dos aberturas laterales c c destinada al paso de los brazos a través de dos aberturas b b cuyos bordes están entrelazados. Entre los puntos laterales e y g se pasan oblicuamente unas cintas destinadas a ajustar y modificar la distancia x que determina la parte inferior de la manga de acuerdo con las medidas y la talla de la persona (...). Estas cintas se sitúan dentro de la ropa para no ser visibles.

Todos los modelos que he encontrado en las fuentes consultadas fueron confeccionados en el formato plisado: unos finísimos pliegues - posiblemente inspirados en las korai griegas- realizados directamente sobre el propio tejido en todo su largo, abarcando al vestido completo. Al caer libremente sobre el cuerpo, los pliegues  se iban abriendo o cerrando en función de las formas de la modelo y remarcaban totalmente la figura.

Su enorme sencillez estructural y la adaptabilidad al cuerpo que proporcionan la seda y los ligeros pliegues, hacen de él un vestido  elemental, sin artificios en su forma, casi puro; de una belleza que sobrecoge y que realzan aún más los llamativos colores de sus sedas: azul índigo, rojo cochinilla, verde esmeralda, blanco marfil, violeta, todos ellos con un cierto atornasolado que resulta cambiante  en función de la luz que reciben.

No me extrañó cuando años después  María Dueñas en su  El tiempo entre costuras le dedicaba un episodio: también debió impresionarle la contemplación de ese Delphos de color rojo vivo.

Colores y formas
Pero Mariano Fortuny no sólo llevó a cabo el diseño, sino que hizo suyo todo el proceso: el tintado de las sedas, el plisado del tejido, la confección, incluso la promoción y distribución. 

          
Korai: época arcaica




Desde su fábrica de La Giudecca, en Venecia, Fortuny y su esposa Henriette se encargaban de importar la seda en crudo de China y Japón, y en sus propias instalaciones efectuaban el tintado y estampado de las telas. Utilizaban pigmentos naturales: cochinilla de México, añil de la India, plantas diversas de Brasil, con recetas obtenidas de manuales y tratados de antiguos artesanos venecianos (en la época renacentista Venecia  fue uno de los mayores enclaves de la industria textil). Los colores que conseguía iban desde los vivos y brillantes hasta los más suaves. Introducía la tela varias veces en el color, hasta conseguir el tono buscado, pero la transparencia del tinte le aportaba una tonalidad irisada que parecía cambiar con la luz y el movimiento.

Muestrario de colores y plisados de sedas

     Izquierda:Diagrama del artefacto para plisado y ondulado

     Derecha: Esquema del sistema de rodillos para estampar

Junto con el color, el plisado constituía el otro eje vertebrador de este modelo. Él mismo inventó un artefacto para llevar a cabo esta laboriosa tarea. Eran pliegues muy finos y diferentes entre sí. Parece que actuaba sobre el tejido mojado y enrollado, secado a base de calor, y al que se aplicaba después una solución de almidón y clara de huevo para conseguir el plegado permanente. El sistema para conseguir las ondulaciones horizontales es menos conocido, si bien se conoce un esquema del artefacto inventado por Fortuny, cuya patente fue registrada también en 1909.

No se guardaron las fórmulas de ninguno de los dos procesos, por lo que ni del color ni del plegado se ha conseguido hoy día una reproducción del todo fidedigna. Y este hecho alimenta la leyenda del Delphos.

Los vestidos se guardaban enrollados a modo de nudo

Fáciles de transportar
               
                                                    
                                                                La actriz Regine Flory, 1910


   

El Delphos, había roto con las armaduras que atenazaban el vestir de la mujer, no necesitaba rígidas estructuras debajo, estaba pensado para ir directamente sobre el cuerpo, y esto le hacía distinto en cada mujer porque distintas eran las formas en cada una de ellas. Fué un vestido, no sólo atrevido por su sensualidad, sino totalmente rompedor, fue el paso definitivo hacia una nueva época en el vestir femenino. 

Y con ello, Fortuny consiguió crear "la moda fuera de la moda, la moda que no cambia". Todavía hoy el Delphos sigue siendo un vestido vigente que continúa inspirando a nuevos diseñadores.

De inspiración Delphos?


Fuentes principales: 
- Guillermo de Osma: Mariano Fortuny, arte, ciencia  y diseño, 2012.
- Exposición: Inspiraciones Mariano Fortuny y Madrazo, Ministerio de Cultura, 2010.
- Mª del Mar Nicolás Martínez: Delphos de Fortuny, Museo del Traje, 2004.
- Amy Renee Dykes: Documentation of a Mariano Fortuny  Delphos  gown, 2003.