21 feb. 2014

PALABRAS CON IMAGEN: "Servir para un roto y para un descosido"

Imagen: Hormiga Verde


El roto y el descosido, así juntitos, son recursos que suelen utilizarse de maneras diversas en el hablar cotidiano: Se puede decir que nunca falta un roto para un descosido, cuando por infeliz que parezca una persona, siempre encuentra otra que la aprecie. Una visión muy positiva.

También, aunque con menos frecuencia, hemos escuchado alguna vez eso de ser peor lo roto que lo descosido, queriendo destacar que entre dos daños, uno es todavía peor que el otro.

Y así es, una costurera sabe muy bien que un roto y un descosido pueden parecer iguales (al final ambos acaban en un agujero), pero en realidad son cosas muy distintas. El descosido suele tener más o menos buena solución; el roto, bastante chunga.

Por eso decir que alguien sirve para un roto y para un descosido, en lenguaje castizo equivaldría a decir que es una persona que vale pá tó, vamos, la mar de apañada.

Muchos conocemos y envidiamos malsanamente a esas personas que tienen en casa un “handyman” (o "handywoman") que te pone la soletilla en el grifo cuando gotea; que es capaz de cambiar una rueda sin que le quede un tiznajo en la ropa; incluso sacarte del tambor de la lavadora los malditos gránulos  de cerámica que se han caído de las bolas ecológicas de lavado y amenazan con desgraciarte el motor; los hay incluso, que además de todo eso, saben hacer la Declaración de la renta. Vamos, que no son personas, son dechados de perfección¡¡

Porque claro, montar los muebles de Ikea, entender de vinos, o  conocer todos los modelos de móviles de última generación, eso en España, está como quien dice al cabo de la calle. 

En realidad, pongo tanto énfasis en esto porque creo que es mi gran frustración, a mí me hubiera gustado ser una especie de Mani manitas, versión chica. Y os confieso que no iba por mal camino: sabía cambiar los plomos (alguien se acuerda de que antes se fundían los plomos?); montar un enchufe, arreglar una cisterna, limpiar los mecheros del calentador…, vamos esas cosas manuales de toda la vida. Pero un día llegó la alta tecnología, ese momento en que dejaron de arreglarse y cambiarse piezas y empezaron a sustituirse módulos enteros del aparato en cuestión…, y ahí me quedé atascada.

Bueno, he de decir que el otro día en un alarde de a-ver-quién-puede-más conseguí volver a la vida a mi máquina de coser, situada a medio camino entre la mecánica y la electrónica, o sea, como yo misma...