27 may. 2014

“…Y entonces Blancanieves mordió la manzana

Ufff, está asquerosa –dijo-. Yo las como ecológicas, no tienen tanto brillo ni son tan perfectas, pero están mucho más jugosas y saben  a “manzana”.

La reina envidiosa, disfrazada de dulce-ancianita-aldeana-hortelana, había frotado las manzanas de su cesta para deslumbrar a Blancanieves y que ésta se comiera la fruta inoculada de  pesticidas, plaguicidas y… 


Menos mal que la niña era chispoleta, avispada, rápida de conclusiones  -y a veces hasta un poco radical y deslenguada-. Después de ese primer mordisco devolvió el fruto a la anciana: Gracias, no me gusta¡.

¡Esa fue su suerte!, y la reina malvada no se salió con la suya, porque Blancanieves cayó sumida en un profundo y largo sueño, que fue velado por siete enanitos.


Hasta que por fin apareció aquel chico con su moto, sus gafas oscuras y sus auriculares y bueno, por si alguien no recuerda cómo continuaba la historia:

Cuán almas que lleva el diablo salieron derrapando de aquel rancio lugar, soltando humo negro por el tubo de escape, y cuando ya se hubieron alejado lo suficiente, hicieron un breve descanso, Blancanieves le dio las gracias, se despidió y cada uno siguió su camino.


Ya he dicho que Blancanieves no era precisamente sumisa, ni parecía ser amiga de demasiadas contemplaciones, y aguantar al de la moto sin parar de mascar chicle, sólo porque le hubiera despertado de una larga siesta..., le parecía  pagar muy caro el favor.



Túnica y leggins:  Play time dress + leggins, de Oliver+S. 
Tejido: punto de algodón orgánico, “Blancanieves”, de Lillestoff.

La camisola lleva canesú cerrado delante y abierto detrás con tres botones. Incorpora bolsillos en las costuras laterales. El escote lleva un pespunte visto que acaba en el canesú de la espalda.