12 dic. 2016

"Y además con purpurina..." (De camiseta a vestido, y vuelta a empezar)


La petición era contundente: “abuela quiero un vestido con mariposas moradas, verdes, amarillas, de muchos colores y además con purpurina” (en esos tiempos la purpurina era un elemento siempre presente en sus preferencias).

Dónde encuentro yo ese vestido, salvo que me asista un milagro!!. Y qué queréis que os diga, tengo para mí que a veces los milagros existen, no hay más que darse una vuelta por un mercadillo de barrio... Buscando algo parecido a lo que me pedía, encontré esto:


Justo lo que necesitaba, no me digáis: era una camiseta, es verdad, y de tres tallas más grande, ya; pero tenía mariposas de colores y purpurina, así que el resto tenía fácil soluciónl: pasaría a convertirse en vestido en tres sencillos pasos: volante, bolsillo y aplique.







¡Perfecto!. No era el vestido de mis sueños, pero eso ahora no importaba. Lo mejor fue ver su cara cuando encontró el vestido, debió de pensar que las abuelas lo pueden todo ¡bendita inocencia!.



Esta entrada nunca se hubiera publicado de no haber sido porque, más o menos tres años después, o sea hace unas cuantas semanas, todavía me ha llegado una foto reciente donde seguía apareciendo el susodicho vestido, eso sí, ahora en "modo camiseta" claro. O sea sé, que las mariposas del mercadillo habían hecho un ciclo completo, cuán si de una verdadera metamorfosis se tratara...

Se trata de un zoom sobre la foto, así que perdonar la calidad de la imagen.

Como en cualquier familia que se precie, la criatura ha ido cediendo -"regalando" dice ella- a su hermana pequeña buena parte de su ropa, y mucha otra ya ha tenido que ir saliendo de la casa por razones obvias, pero las-mariposas-con-purpurina NOooo.


Cuentan las malas lenguas que cuando tocan a zafarrancho para ir dejando espacio en los armarios, ella esconde la camiseta-vestido-camiseta para que nadie la encuentre y de pronto se le pierde la pista durante algún tiempo. Pasadas unas semanas, como anunciando la llegada de la primavera, las mariposillas emergen de nuevo (supongo que cada vez con menos purpurina, claro..., pero con más apego).

En fin, que se me caen las lágrimas, no se bien si de la misma emoción, o de la pena que me da que ya no se encuentren tejidos tan duraderos...