4 nov. 2013

"Delphos", de Fortuny: Mucho más que un vestido (I)

Hace ya algunos años, en un viaje y de forma totalmente casual, tuve la ocasión de admirar de cerca algunos de los ejemplares del Delphos de Fortuny: quedé fascinada por su belleza y la sencillez de su solución. Por entonces sólo había oído hablar de Mariano Fortuny y Madrazo (1871-1949) como pintor, pero no conocía sus variadas facetas artísticas.

Aquellos vestidos me resultaron tan impactantes que al llegar a casa me sumergí en mis libros universitarios a la búsqueda de mayor información sobre Fortuny: manuales de arte, monografías sobre cultura y sociedad del XIX, y siguiendo al Fortuny diseñador, mi querencia por la investigación me llevó de lleno a esa época que enlaza con las primeras décadas del siglo XX: un momento apasionante, de profundos cambios sociales.


Ahora que tengo un blog de costura, y que el Delphos aparecerá esta noche de manera avasalladora en la pantalla de TV de nuestros hogares, me ha parecido que era una buena ocasión para revisar todo aquel material que obtuve aquí y allá y extractarlo, para poder compartirlo.

He pensado hacerlo en dos partes: una primera dedicada al vestido propiamente y a las vicisitudes que rodearon su creación; y una segunda, para acercarnos, aunque de manera somera, al momento socio-cultural que lo propició, porque no olvidemos que este diseño va mucho más allá de lo que podría denominarse un vestido elegante: es un paso importante en favor de la mujer. Recordemos que hasta entonces -incluso continuaría en décadas posteriores- la mujer seguía atada y constreñida por el corpiño, cargada de ballenas para simular una figura más erguida. (Artilugios de lencería a lo largo de la historia se pueden ver aquí).


La visión del Delphos nos transporta inmediatamente al vestido griego, que siempre me ha parecido de una enorme perfección: los ropajes que muestran la escultura, pintura, o bajorrelieves de la Grecia clásica son sencillos y austeros, pero cómodos y funcionales, normalmente confeccionados a partir de una pieza rectangular doble que se dejaba caer sobre el cuerpo a modo de túnica sujeta por los hombros, y que acostumbraba a ceñirse mediante un cíngulo, bien bajo el pecho, en la cintura, o en la cadera. Este era el patrón más elemental: el chitón.

Esquema de la túnica griega



Los materiales utilizados eran la lana y el lino. Los tejidos caían sobre el cuerpo formando pliegues y se acoplaban a la figura resaltando las formas femeninas: senos, vientre, muslos, caderas.

Y, como veremos más adelante,  en ellos se inspiró Mariano Fortuny al diseñar su Delphos que, personalmente, me parece el vestido más perfecto.

Quien tenía un Delphos tenía un tesoro
Al patentar el vestido en la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial de París, en 1909, el propio Fortuny detallaba el prototipo de esta manera:

Esta invención se refiere a un tipo de prendas del vestir derivada de la túnica clásica, pero configurada con una forma y dispositivos que permiten usarlo fácilmente y ajustarlo cómodamente (...) consiste en una túnica abierta en la parte superior e inferior, cuya anchura puede ser igual a su longitud, ampliándola o estrechándola de arriba a abajo o en puntos diferentes, de acuerdo a la apariencia general y el aspecto que se desea dar al vestido. El tejido puede ser liso o plisado, este detalle es independiente de la invención.

Esquema del Delphos recogido en la patente
La parte  superior se coloca plana para que los dos bordes queden a la misma altura y estos dos extremos se juntan y se fijan en los puntos d y e en la forma que se decida: una abertura en a en un punto central formando la línea del cuello, dos aberturas laterales c c destinada al paso de los brazos a través de dos aberturas b b cuyos bordes están entrelazados. Entre los puntos laterales e y g se pasan oblicuamente unas cintas destinadas a ajustar y modificar la distancia x que determina la parte inferior de la manga de acuerdo con las medidas y la talla de la persona (...). Estas cintas se sitúan dentro de la ropa para no ser visibles.

Todos los modelos que he encontrado en las fuentes consultadas fueron confeccionados en el formato plisado: unos finísimos pliegues - posiblemente inspirados en las korai griegas- realizados directamente sobre el propio tejido en todo su largo, abarcando al vestido completo. Al caer libremente sobre el cuerpo, los pliegues  se iban abriendo o cerrando en función de las formas de la modelo y remarcaban totalmente la figura.

Su enorme sencillez estructural y la adaptabilidad al cuerpo que proporcionan la seda y los ligeros pliegues, hacen de él un vestido  elemental, sin artificios en su forma, casi puro; de una belleza que sobrecoge y que realzan aún más los llamativos colores de sus sedas: azul índigo, rojo cochinilla, verde esmeralda, blanco marfil, violeta, todos ellos con un cierto atornasolado que resulta cambiante  en función de la luz que reciben.

No me extrañó cuando años después  María Dueñas en su  El tiempo entre costuras le dedicaba un episodio: también debió impresionarle la contemplación de ese Delphos de color rojo vivo.

Colores y formas
Pero Mariano Fortuny no sólo llevó a cabo el diseño, sino que hizo suyo todo el proceso: el tintado de las sedas, el plisado del tejido, la confección, incluso la promoción y distribución. 

          
Korai: época arcaica




Desde su fábrica de La Giudecca, en Venecia, Fortuny y su esposa Henriette se encargaban de importar la seda en crudo de China y Japón, y en sus propias instalaciones efectuaban el tintado y estampado de las telas. Utilizaban pigmentos naturales: cochinilla de México, añil de la India, plantas diversas de Brasil, con recetas obtenidas de manuales y tratados de antiguos artesanos venecianos (en la época renacentista Venecia  fue uno de los mayores enclaves de la industria textil). Los colores que conseguía iban desde los vivos y brillantes hasta los más suaves. Introducía la tela varias veces en el color, hasta conseguir el tono buscado, pero la transparencia del tinte le aportaba una tonalidad irisada que parecía cambiar con la luz y el movimiento.

Muestrario de colores y plisados de sedas

     Izquierda:Diagrama del artefacto para plisado y ondulado

     Derecha: Esquema del sistema de rodillos para estampar

Junto con el color, el plisado constituía el otro eje vertebrador de este modelo. Él mismo inventó un artefacto para llevar a cabo esta laboriosa tarea. Eran pliegues muy finos y diferentes entre sí. Parece que actuaba sobre el tejido mojado y enrollado, secado a base de calor, y al que se aplicaba después una solución de almidón y clara de huevo para conseguir el plegado permanente. El sistema para conseguir las ondulaciones horizontales es menos conocido, si bien se conoce un esquema del artefacto inventado por Fortuny, cuya patente fue registrada también en 1909.

No se guardaron las fórmulas de ninguno de los dos procesos, por lo que ni del color ni del plegado se ha conseguido hoy día una reproducción del todo fidedigna. Y este hecho alimenta la leyenda del Delphos.

Los vestidos se guardaban enrollados a modo de nudo

Fáciles de transportar
               
                                                    
                                                                La actriz Regine Flory, 1910


   

El Delphos, había roto con las armaduras que atenazaban el vestir de la mujer, no necesitaba rígidas estructuras debajo, estaba pensado para ir directamente sobre el cuerpo, y esto le hacía distinto en cada mujer porque distintas eran las formas en cada una de ellas. Fué un vestido, no sólo atrevido por su sensualidad, sino totalmente rompedor, fue el paso definitivo hacia una nueva época en el vestir femenino. 

Y con ello, Fortuny consiguió crear "la moda fuera de la moda, la moda que no cambia". Todavía hoy el Delphos sigue siendo un vestido vigente que continúa inspirando a nuevos diseñadores.

De inspiración Delphos?


Fuentes principales: 
- Guillermo de Osma: Mariano Fortuny, arte, ciencia  y diseño, 2012.
- Exposición: Inspiraciones Mariano Fortuny y Madrazo, Ministerio de Cultura, 2010.
- Mª del Mar Nicolás Martínez: Delphos de Fortuny, Museo del Traje, 2004.
- Amy Renee Dykes: Documentation of a Mariano Fortuny  Delphos  gown, 2003.