20 mar. 2019

A veces menos es mucho más: una blusa encantadora



Debo decir que me declaro fiel admiradora de la manga japonesa, del origami, del kimono en cualquiera de sus múltiples versiones, de las mareantes rayas de Issey Miyake o de los sugerentes volúmenes que consigue Shingo Sato. Que adoro todos y cada uno de los patrones que conozco de Yoshiko Tsukiori, y que me cosería todas las prendas de Lynn Mizono. Por citar solo algunos de los más conocidos para mí.


Me encanta ese debate entre el sofisticamiento máximo -que admiro mucho, aunque nunca llevaría encima-, y la absoluta sencillez, de la que me siento totalmente deudora.

Pues hurgando en ese segmento de líneas rectas y formas sencillas, descubrí el año pasado un patrón que se me pegó a la retina desde el mismo momento en que lo ví. Es de esas cosas que de puro sencillas uno piensa ¿cómo no se le ha ocurrido a nadie hasta ahora?.

Básicamente, en este cartel la diseñadora nos está mostrando el patrón:


Y es que a veces se nos olvida que justamente en esa sencillez está toda la genialidad de la idea. Lo encontré en Sunshine_to_you, y quiero compartirlo con vosotros.



Si veis la prenda colgada, la verdad es que cuesta imaginar cuál será su caída sobre el cuerpo. ¿Qué efecto producen dos cuadrados de tela sobre los volúmenes del cuerpo? ¿Cómo hacer para que solo dos rectángulos puedan adoptar texturas y estampados varios?. Pues Sachiko Kihara lo resuelve de esta forma tan creativa: descomponiendo cada cuadrado en tres piezas, tal y como véis.


Atención costureras que estáis iniciándoos en este mundo de la aguja. Este patrón está al alcance de cualquiera por poca práctica que tengas. Lo coserás en una tarde, y si consigues combinar bien las telas y los colores, acabarás prendada de esta blusa fresca y cómoda. Te aseguro que ninguna de tus amigas se resistirá a preguntarte por ella.


La pena es que no parece que comercialice el patrón, por lo que se ve en la web ella expone y vende las prendas hechas.


Yo me cosí una de prueba para comprobar, ya que mis medidas son muy diferentes a las de las modelos que lo muestran. Y sólo tuve que transformar el cuadrado a partir de las sisas, dándole un poco de aumento hacia el bajo. 


Pero después de esa inicial, me he cosido estas otras dos, se cose tan rápido...

Yo lo he hecho en modo blusa, pero ella también los tiene en modo vestido, simplemente alargando cada una de las piezas y queda igual de estupendo, aunque yo aún no lo he probado.


Las medidas en la  talla única que propone la diseñadora son casi cuadradas: de 55 cm. de largo por 60 cm. de ancho, pero resulta sumamente fácil adaptarlas a cada una de nosotras.

Os gusta?, Os animáis a coserla?. Mientras tanto, nos encontraremos en MIMI una semana más. Mil besos¡¡¡






6 mar. 2019

Camiseta con rayas interesantes

Esta es una de las cuatro camisetas que me cosí la primavera pasada y que se quedó aquí esperando fotos. Será la única que vea la luz, las demás son bastante básicas y no tienen nada especialmente  interesante para mostrar.


Está inspirada en la Bethioua, de Ellepuls, en la Camista ranglan CE de Naii y en aquella otra diseñada por La Pantigana en 2014 que tanto recorrido tuvo, y cuya originalidad está en sus mangas: ranglan por delante y continuadas a modo de canesú redondeado en la espalda.



Este canesú trasero queda especialmente interesante si juegas con la oblicuidad de las rayas: te puedes esmerar un poco para casarlas cuidadosamente y conseguir este efecto en pico. 


Hice los puños largos y abiertos para tener la opción de volvérmelos si llega el caso, porque la manga larga del todo me ata un poco cuando estoy haciendo cosas...


Para realzar las uniones de las mangas con el cuerpo le puse un vivo a contraste por delante y por detrás, que me gusta bastante. El escote va rematado con una vista. Creo que ambos elementos alejan un poco la prenda de la camiseta clásica.

También puede ser una opción interesante remarcar la forma de las mangas y canesú con alguna puntada decorativa o con recubridora si se tiene, ambas soluciones creo que son incluso más sencillas que el vivo. 


La tela es sudadera de punto de Nosh, de unas cuantas de ellas que compré rebajadas con estampados distintos pero pensando que el color base era el mismo, lo que me permitiría combinarlas. Luego resultó que los colores reales no eran tan iguales...😌.

En todo caso el tejido es de muy buena calidad, como todos los de esta casa. Tiene bastante cuerpo y se cose y lava francamente bien.

Qué te parece?

Esta semana enlazo de nuevo con MIMI. Allí nos vemos¡¡




27 feb. 2019

Longlely cardi. Una chaqueta con algunas reservas


Como resulta que Google+ va a cerrar su plataforma, y dado que mi blog la utilizaba, estos días me he dado una vuelta por aquí para arreglar las cosas...

He hecho un repaso de cómo andaba esto, y de las entradas que tenía en borrador -unas cuantas-, las más con fotos y texto prácticamente escrito que no publiqué en su día porque seguramente se me echó encima el final de temporada y ya no pegaba postear esa prenda; otras a falta de algunos detalles o porque las fotos no me convencían, en fin, un poco de todo. 

Iré recuperando algunas, pero de momento he desempolvado esta "Longlely cardi" de Miy Collection.  A primera vista me gustó esa solapa abierta que se alarga hasta el bajo y la originalidad de su costado en pico. Me parecía que debía de ser muy cómoda por su amplitud en la parte inferior.


Sin embargo, debo decir que cometí dos errores iniciales de los que me percaté una vez cosida la chaqueta: por un lado, el tejido elegido era un punto roma muy agradable pero con demasiado cuerpo para que formara esa especie de cascada en los delanteros; y por otro, quizá esa misma cascada a la altura de la cadera no sea lo más conveniente para mi contorno.


También entonces me dí cuenta de alguno de sus inconvenientes: por ejemplo que al no llevar elemento de cierre los delanteros se van abriendo al ir andando, cosa que resulta bastante incómoda. No se por qué narices me decanto por este tipo de modelos abiertos, tengo varios y a todos les he tenido que ir incorporando posteriormente algún tipo de cierre. En fín, erre-que-erre.


Realmente el resultado final no me desagrada, pero lo cierto es que tuve que hacerle bastantes modificaciones al patrón: el más importante fue quitarle un montón de vuelo en la zona inferior de los delanteros, eliminando parte de esa "cascada". 

Esto lo hice entallando en el corte longitudinal de la espalda 4,5 cm. en la base, que fui disminuyendo según subía al escote; también recortando 3 cm. de ancho en el delantero en la línea que une con la solapa.

Y la modificación más importante que tuve que realizar fue alargar la banda del cuello-solapa 14 cm.,😳 -así como suena-.

Como podréis imaginar chequeé varias veces el patrón, porque yo misma no daba crédito..., pero el patrón estaba bien dibujado. De hecho, según estaba terminando esta entrada he vuelto a verificar, y de nuevo he confirmado. 

Eso entre otras modificaciones menores para darle mejor ajuste, tales como alargar 2 cm. de largo en la espalda para que no se me subiera tanto, darle algo de forma a la banda del bajo tanto en el frente como en los costados, cortar unos diez centímetros de manga...


Creo ciertamente que no es un patrón adecuado para mi cuerpo teniendo en cuenta mis 110 cm. de  cadera, pero honestamente me parece que eso no tiene nada que ver con los catorce centímetros que le faltan de largo a la banda del cuello-solapa, por ejemplo...

Y sí, es un patrón de pago.



















Pero ya digo que después de todos los arreglos, y pese a que no es mi patrón ideal, la llevo a gusto y me la he puesto bastante porque es cómoda.

Para dar un poco de color al gris, le añadí una cinta decorativa a todo lo largo de la banda del cuello y puños, y creo que queda mejor. Además, estoy contenta con los acabados.


Bueno pues eso es todo por hoy, vuelvo a enlazar con MIMI por segunda semana consecutiva -casi no me lo creo...-

Hasta pronto¡¡¡




20 feb. 2019

Suéters con cuello desmontable


Mis requerimientos para un suéter o camiseta en época invernal, suelen variar si se trata de las primeras horas de la mañana o del medio día.

Por la mañana necesito llevar el cuello abrigado porque desde niña soy de garganta delicada; sin embargo, si estoy en un sitio con calefacción, o si ando por la calle cuando el sol ya luce con fuerza en esta tierra cálida, entonces necesito tenerlo despejado para no sentirme agobiada.


Durante años he ido utilizando recursos varios: pañuelos, pañoletas, bufandas, buffs, que me ponía al salir de casa y que llevaba atado al bolso, o dentro de él, al regresar...

Pero el año pasado se me ocurrió una solución mejor, hacerme un cuello desmontable: siempre es más fácil de guardar un cuello que una bufanda.

Me cosí esta camiseta y rematé el escote con una vista; luego cosí un cuello separado que acolché un poco para darle algo más de consistencia. Lo fijé en la parte de la nuca con una trabillita y un botón: ni se nota, ni se mueve..



Lo hice tan alto y tan holgado como me pareció. En la parte de atrás, le dí un poco de forma para que se ajustara bien al escote. 
 
Fué un recurso estupendo¡¡, que obviamente tenía que repetir. Y que este año he repetido con este suéter fucsia, de punto de algodón orgánico supergustoso, comprado en Cosercosas.


En este caso lo hice en pico por delante -por variar, vaya¡-, y como el anterior, va sujeto al jersey con una pequeña trabilla en la parte posterior, y una vez abrochado queda perfectamente encajado.



Y hablando del resto del jersey, los que he visto terminados van rematados en bajo, puños y escote con un punto de puño muy a propósito, pero yo no tenía, así que me las ingenié para rematarlo con la propia tela. El escote y los puños con el tejido doble y a contrahílo.



Y para la banda inferior utilicé los orillos de la propia tela, que son realmente preciosos y suficientemente anchos como para hacerle un dobladillo. Dicha banda está abierta en los costados, y rematada con un biés. El resultado me gusta mucho.


Como algunas amigas blogueras que vieron la foto en Instagram mostraron cierta curiosidad por la solución de este cuello de quita-y-pón, aquí lo dejo por si puede interesar...    

Como véis es bien sencillo, pero ¿qué os parece?, ¿os gusta?

Y después de una eternidad, permitidme que enlace con MIMI. Allí nos vemos¡.

Mil besitos¡¡¡


5 sept. 2018

Cambiando la vestimenta II...



El otro día os hablaba de un ligero cambio de vestimenta, evitando vestidos que sean entallados a partir de la cintura.

Aquí os traigo este modelo, replicando otro que ya me cosí el año pasado pero que no blogueé. Os lo pongo también porque al ser de colores más claros, creo que puede apreciarse mejor su hechura.


Está inspirado en el “Eva dress” de Tessuti Fabrics (de esta casa me compraría todos los patrones, me encantan).

En este caso, me resultaron muy sugerentes su talle un poco alto y el original corte de la falda, aunque el patrón lo hice yo misma, adecuándolo a mis necesidades.


En mi caso, el cuerpo es un poco menos suelto que el propuesto por el diseñador, que me parece que no lleva pinzas. Yo sí que le hice pinzas de entalle tanto en el hombro como en la cintura, de manera que resulta un pelín más entallado en esta zona alta, pero sin que quede demasiado pegado al cuerpo.

La unión con la falda va ligeramente curvada en el delantero, y un poco más pronunciada en la espalda. (Sobre el vestido azul he superpuesto unas líneas para que se puedan ver mejor los cortes.




La falda es muy ingeniosa: está construída a partir de cuatro paneles trapezoidales, tanto en la espalda como en el delantero: las partes más anchas de los trapecios se unen a la altura de la cadera, dando mayor amplitud; y las partes más estrechas coinciden con la cintura y el bajo.

Yo le añadí dos pequeñines pliegues en la falda delantera para que disimulara un poco las curvas de la zona. En la falda trasera no los lleva, quedando un poquito más suelta.

Los trapecios del vestido original son más anchos que los míos: yo los ajusté a mi gusto.


El vestido del año pasado lo hice en plan de prueba, con una tela de viscosa que llevaba esas bandas estampadas en horizontal, y que no me gustaba nada. Pero las cambié de orientación jugando con ellas -menudo tetris tuve que montar-, y al final queda un vestido que me parece muy alegre y fresco y, sobre todo, me lo puse tanto, tanto, que este año no he dudado en repetir el patrón.

Y helo aquí, en viscosa con una ligera trama y lunarillos de colorines.


Qué os parece?

Pues hasta aquí llego hoy. Gracias una vez más por asomaros a mi ventana y compartir juntas este rato.

Enlazo con MIMI y me paseo por el Club de las Malas Costureras, a ver qué novedades hay.

Muchos besos¡¡¡




29 ago. 2018

La vida misma. Cambiando la vestimenta. Vestido Vogue 1550.



En los últimos tiempos he cogido dos o tres kilos que se obstinan en permanecer a mi lado y que además se me plantan en los sitios que me resultan más inconvenientes, o sea, cintura y adyacentes.

No suelo emprender metas que sé de antemano que no voy a cumplir, así es que las dietas son un elemento que no forma parte de mi vida.


Como ya se sabe que este aumento de peso no responde sólo a una cuestión alimentaria, sino también a un cambio hormonal propio de mi edad, he decidido no luchar contra lo inevitable, porque la puritita verdad es que tampoco estoy por la labor de sacrificar ese aperitivo rico o esa cervecita fresca cuando los calores del mediodía veraniego te reclaman algún “detalle” con tu propio cuerpo.


Así es que mejor ir a lo práctico que angustiarme buscando milagros: Mejor caminar, caminar, nadar y volver a caminar... y en eso ando.


Os preguntaréis a qué viene todo esto... Sí, es verdad, pues viene a cuento de que casi sin darme cuenta he ido adoptando un tipo de ropa algo distinto al que venía usando: mejor prendas que no sean entalladas a partir de la cintura; pueden ser ajustadas a la altura del pecho, pero tirando a holgadas en la parte inferior, evitando así el efecto “saco”, que me sienta fatal.

Este vestido que os enseño hoy es de esos que puede llevar airosamente cualquier persona que esté entre la talla 6 y la 22 .


Es el Vogue 1550, diseñado por Paco Peralta.  Está en versión vestido y túnica, y va acompañado de pantalones en dos largos, tal como muestra el esquema siguiente.


He utilizado la talla 10 que es la que mejor me ajustaba en hombros y pecho, aunque dejando sólo 1 cm. de margen de costura, en lugar del 1,5 cm. que recomienda el patrón; para la parte inferior no he tenido problemas dado que se trata de un corte amplio. (Normalmente para la parte inferior suelo utilizar un par de tallas más).


He optado por la versión más sencilla –sin el precioso detalle insertado longitudinalmente en el centro-. En realidad quería probar el patrón sin complicarme demasiado.

Lo he cosido en dos telas de lino muy fino que ya tenía en casa, pero como de ninguna de ellas había bastante cantidad puse la estampada en el delantero y la lisa en la espalda, y ya ves, el resultado me parece hasta chulo😃. 


Resulta de fácil ejecución, va forrado únicamente hasta el pecho y el forro va rematado con biés en la parte inferior.


Las esquinas inferiores que quedan sueltas están rematadas en inglete, y dan un aspecto muy pulido a la prenda.




El escote me quedó un pelín amplio de más, como creo que se puede advertir en las imágenes, (y es que la ligueta no se la puse al cortarlo, sino después de haber manipulado la tela: no se puede pecar de exceso de confianza). Así que para cubrir un poco el escote tan bajo, le puse una aplicación de tela que bordé siguiendo el propio dibujo del estampado. Y me gusta como ha quedado.


La única modificación que hice fue dejar los hombros ligeramente más caídos.


Qué os parece el resultado?. Os gusta?

En breve os enseñaré otro vestido muy distinto, pero que sigue la misma idea que os comentaba antes.

Y aprovechando que es miércoles, enlazo con MIMI, en el Club de las Malas Costureras.